Los
mercados bursátiles alrededor del mundo sufrieron
uno de sus peores días en años, sucumbiendo
ante temores por el aumento de las tasas de interés
y un crecimiento económico más lento.
Las fuertes ventas en los mercados ya llevan un mes
y hay indicios de que la liquidación bursátil
se está acelerando.
Los precios de las acciones en los mercados de los países
emergentes, desde Moscú a Ciudad de México,
fueron los que más sufrieron. Los títulos
de los mercados emergentes se habían desempeñado
mucho mejor que otros índices en los últimos
tres años. El Índice de Mercados Emergentes
de Morgan Stanley (MSCI, por sus siglas en inglés)
ha subido casi 200% en ese período. Pero el mismo
índice ha caído 21% desde el 9 de mayo,
día en que alcanzó su máximo histórico.
Algunos han tenido un desempeño aún peor.
India, que ha sido uno de los países favoritos
de muchos inversionistas en mercados emergentes, ha
bajado 26% en el último mes.
La liquidación bursátil más reciente
comenzó ayer en Asia y pocas bolsas se libraron
del tumulto. El Índice Nikkei de Tokio cayó
3,1% llegando a su nivel más bajo en siete meses,
mientras que índices referenciales de Taiwán,
Indonesia y Corea del Sur cayeron 3,5% o más.
El daño financiero siguió su curso cuando
Europa abrió sus mercados bursátiles.
Varias de las grandes plazas cayeron a su nivel más
bajo en este año, con descensos de 2,5% o más
en las bolsas de Londres, París y Francfort.
Los mercados latinoamericanos abrieron a la baja, pero
terminaron el día con resultados mixtos. El Índice
de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana
de Valores cerró con una baja de 0,85%, mientras
que el índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires
cerró con una caída tibia de 0,86% y el
índice IPSA de Chile bajó en 0,21%. El
Bovespa de São Paulo cerró con una leve
alza de 0,49%. Los títulos en Estados Unidos
se mantuvieron relativamente planos. El Promedio Industrial
Dow Jones terminó el día con un leve aumento
de 0,07%, pero volvió a cerrar por debajo de
la barrera psicológica de los 11.000 puntos.
Como las economías de los mercados emergentes
están en su mejor forma en años, algunos
inversionistas creen que las bajas bursátiles
se revertirán en la segunda mitad del año.
Esto porque el valor de los títulos de los mercados
emergentes —que hace sólo un mes alcanzaron
valoraciones similares a los de Estados Unidos—
se volverá más baratos.
Pero otros creen que los inversionistas internacionales
todavía tienen muchos títulos de países
emergentes, por lo que esos mercados siguen vulnerables
a que las caídas bursátiles continúen.
“Creo que los precios de los mercados emergentes
ya alcanzaron su cima este año”, dice Ajay
Kapur, estratega jefe de renta variable global de Citigroup
Investment Research en Nueva York.
En total, los mercados emergentes han perdido US$250.000
millones en capitalización de mercado durante
el último mes, mientras que todas las bolsas
de valores del mundo (sin incluir las de Estados Unidos)
han perdido unos US$1,3 billones en el mismo período,
según el MSCI.
Los mercados emergentes no habían sufrido pérdidas
tan dolorosas desde la crisis financiera de los años
1997 y 1998. Pero los analistas aseguran que las fuerzas
que están impulsando las liquidaciones bursátiles
no son las mismas.
A fines de los años 90, los países en
vías de desarrollo sucumbieron en gran parte
a problemas internos, incluyendo contar con pocas reservas
en divisas y alto niveles de deuda de corto plazo en
dólares, lo que forzó a muchos países
a devaluar sus monedas. Pero en los últimos años,
la mayoría de los países emergentes ha
fortalecido sus economías, aumentado sus reservas
y reducido su deuda en monedas extranjeras. Además,
gran parte tiene sistemas cambiarios relativamente libres.
Esta vez, lo que está impulsando las ventas son
sucesos externos a los países emergentes, en
especial el pronóstico de las tasas de interés
en las economías desarrolladas. Los operadores
bursátiles dicen que lo que encendió las
actuales huidas bursátiles fue el último
aumento de las tasas de interés en Estados Unidos
(la Reserva Federal, Fed, subió la tasa a 5%
el 10 de mayo) y la posibilidad de que la tendencia
al alza en las tasas continúe.
Mientras tanto, el Banco Central Europeo aumentó
ayer sus tasas de interés en un cuarto de punto
a 2,74%, mientras que los inversionistas anticipan que
el banco central de Japón comenzará a
elevar sus tasas en los próximos meses.
El efecto agregado del aumento generalizado de tasas
ha convencido a los inversionistas de que los bancos
centrales están determinados a terminar con un
largo período de dinero fácil. Las tasas
bajas y el abundante crédito animaron a los inversionistas
a buscar activos con mayores riesgos, como las acciones
y los bonos de los mercados emergentes.
La campaña de aumento de tasas en Europa y Estados
Unidos también presagia una posible reducción
en el crecimiento económico global. Para las
naciones que dependen mucho de las exportaciones, como
es el caso en Asia y algunos países de América
Latina, una economía enfriada en los países
consumidores, en especial en Estados Unidos, podría
tener un impacto directo sobre sus perspectivas de crecimiento.
Los bonos de los mercados emergentes también
se han visto afectados. El rendimiento del Índice
de Bonos de Mercados Emergentes de J.P. Morgan (EMBI,
por sus siglas en inglés) subió esta semana
a 2,2 puntos porcentuales sobre los bonos del Tesoro
de Estados Unidos. Hace un mes, era sólo 1,76
puntos porcentuales. Las tasas de préstamos más
altas para los países en desarrollo significan
que el escenario bursátil y económico
de esos mercados será menos favorable.
Al mismo tiempo, las monedas de los mercados emergentes
se han debilitado frente al dólar. “Estamos
presenciando como las condiciones que favorecieron las
acciones y bonos de los mercados emergentes se están
revirtiendo”, afirma Christian Stracke, un analista
de CreditSights, una firma de investigaciones económicas.
“El temor ante mayores tasas de interés
ha llevado a que la aversión al riesgo de los
inversionistas haya aumentado”, dice.
Esta aversión al riesgo se refleja en el drástico
giro del flujo de capital hacia los fondos bursátiles
especializados en mercados emergentes. El año
pasado, estos fondos alcanzaron un récord de
US$20.000 millones, un nivel que ya se superó
en abril de este año, según EmergingPortfolio.com
Fund Research. Pero desde mayo, estos fondos han visto
como el dinero se ha ido.
Los fondos de cobertura también han sido afectados
por la caída de las acciones y bonos en los mercados
emergentes. Estos fondos cayeron 4% en mayo, según
el índice que compila Hedge Fund Research. Las
pérdidas de los últimos días se
suman a esta baja, dicen los corredores, y algunos de
los más reconocidos de este tipo de fondos han
sufrido pérdidas aún mayores. “Básicamente,
el interés por el riesgo ha colapsado”,
dice James Fenker, gerente de operaciones del Red Star
Asset Management, un fondo con sede en Moscú
que gestiona activos por US$110 millones.
En Brasil, el índice Bovespa ha caído
16% en las últimas cuatro semanas, convirtiéndose
en el peor mercado para los fondos de cobertura, dice
Chris Bouckley, un socio de la firma Caliburn Capital
Partners de Londres.
Esto ha ocurrido porque los inversionistas no se protegieron
contra las oscilaciones cambiarias, pensando que, tal
como ocurre con otros mercados fuertes en commodities,
la moneda brasileña no bajaría con respecto
al dólar. Pero sí lo hizo. “Fue
un golpe doble”, agrega, “Bajó el
mercado y bajó la moneda”.
Las caídas bursátiles también han
sorprendido a la incipiente cultura de valores en el
Medio Oriente, donde tres años de ganancias estelares
—algunos las sitúan cerca del 400%—
ha dado lugar a una nueva generación de millonarios.
Los analistas agregan que estas caídas no son
del todo inesperadas. “La subida casi ininterrumpida
de los mercados regionales ha llevado los valores a
alturas estratosféricas, lo que no se puede mantener
a largo plazo”, asegura Karim El Sohl, presidente
ejecutivo de Gulf Capital, un banco de inversiones con
sede en Abu Dhabi.
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