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| la Cédula
de Identidad Personal de Pedro
Henríquez Ureña, |
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SANTO DOMINGO.- En la
recién finalizada IX Feria Internacional del
Libro de Santo Domingo, la Biblioteca Nacional inauguró,
en su lobby, una exposición muy original sobre
Pedro Henríquez Ureña.
Un grupo de especialistas y técnicos, encabezados
por el investigador literario Miguel Collado, organizó
una colección de publicaciones y objetos personales
del gran intelectual que, en un futuro mediato, pudieran
pasar a formar parte de un Museo que se vislumbra organizar
y que llevará el nombre de nuestro insigne intelectual,
en el que se expondrá toda su historia y la trayectoria
de él y de su ilustre familia.
Esta iniciativa ha sido de gran aceptación y
en ella tuvo mucho que ver la participación de
la hija de Pedro, Sonia Henríquez, quien desde
Buenos Aires, le suministró al Estado dominicano,
vía Collado, gran parte de los materiales que
allí se expusieron.
El proyecto del Museo es algo grandioso que, según
Collado, ya fue comunicado al Presidente de la República
quien se mostró interesado en la iniciativa.
Sin embargo, para que la misma se haga realidad, es
necesaria la confluencia de una serie de factores y
condiciones, en los que el también director de
Ediciones Cedibil se encuentra enfrascado.
Compilación
Dentro de los documentos personales que se han recibido
y recogido se resaltan: varias agendas-calendarios de
años como 1931 y 1940 y libretitas de teléfonos
de reducidos tamaños, la cédula de identidad
personal emitida en Buenos Aires, dos distintivos de
la Universidad de Harvard, una credencial como Académico
Correspondiente de la Academia Argentina de Letras (1943)
y una libreta-registro de calificaciones del año
1924 del Colegio Nacional de la Universidad de La Plata.
También, entre los documentos figuran: cartas
manuscritas por Pedro Henríquez Ureña,
el extracto de acta de matrimonio entre Pedro Henríquez
e Isabel Lombardo, un extracto de acta de su bautismo,
el carnet de socio del Jockey Club de la Provincia de
La Plata (1928), el carnet de socio del PEN Club de
Buenos Aires, así como el carnet de abono de
1ra. clase para uso del tren de la Plaza Constitución
a La Plata, tren en el que perdió la vida a causa
de un ataque respiratorio, el 11 de mayo de 1946.
Algunos de sus objetos de uso personal recibidos son:
una afeitadora, la máquina de escribir que usaba
para el tiempo de su muerte, dos lápices de color
para corregir, un cepillo quita pelusa, una caja de
bombones, una billetera de cuero, así como una
cajita conteniendo varias tarjetas de presentación
y el molde para imprimirlas.
Es importante resaltar que doña Sonia Henríquez
fue quien entregó los restos incinerados de Pedro
Henríquez a una comisión encargada del
traslado de los restos del ensayista desde Buenos Aires
al país, el 8 de mayo de 1981, durante el gobierno
de Antonio Guzmán. Los restos fueron colocados
en la misma cripta donde había sido enterrado
el cadáver de su madre, Salomé Ureña,
en la Iglesia de Las Mercedes. Años después,
durante el mandato de Joaquin Balaguer, ambos restos
fueron trasladados, como era el deseo de Pedro, al Panteón
Nacional.
Hay otros objetos de Pedro que se encuentran en la Universidad
Nacional que lleva su nombre, como son su escritorio
y la toga de abogado. “Sería conveniente
que todas las cosas vinculadas a Pedro estén
expuestas en un mismo lugar, de manera que los dominicanos
lo conozcamos mejorÖ a través de Sonia y
demás parientes que le sobreviven a Pedro se
pueden recopilar más objetos y documentos pertenecientes
a él”, apunta Miguel Collado.
Escritos e imágenes
En la universidad de Minessota fue donde realmente Pedro
Henríquez Ureña se formó como filósofo
y filólogo. Tiene el mérito de haber sido
el primer hispanoparlante en doctorarse en filosofía
en dicha universidad, y el segundo en toda la historia
de esa alta casa de estudios en hacerlo.
Miguel Collado también se ha ocupado de la recolección
de diferentes ediciones de su obra literaria, así
como tomos de autores nacionales y extranjeros escritos
en torno al humanista. También se empeñó
en la confección en braile (sistema especial
para la lectura de los ciegos) del cuento infantil “Cuentos
de la Nana Lupe”, de Pedro Henríquez Ureña
y “Los veinte años argentinos de Pedro
Henríquez Ureña”, del escritor y
diplomático rioplatense Carlos Piñeyro.
Por otra parte, se han recogido imágenes de diferentes
etapas de su vida. En la exposición se aprecian
gráficas de un Pedro joven y fornido, de un Pedro
adulto y maduro, y hasta de un Pedro mostrando las arrugas
que deja el paso del tiempo.
También se tienen fotos de algunos de sus familiares
como sumadre Salomé, sus hermanos Francisco,
Max y Camila, su padre Francisco y otros parientes.
“Vida itinerante”
Un punto importante que toca Miguel Collado en los trabajos
que ha venido realizando en pro de rescatar la memoria
del humanista, es la cantidad de países y lugares
donde vivió Pedro y coloca su causa debido a
“una ansia de saber y conocer y por eso dondequiera
que iba dejaba una semilla sembrada porque siempre fue
maestro, por eso le rinden homenaje en México,
en Cuba, en Argentina, en Venezuela, en España
y otros países”.
“Hace unos 6 ó 7 años que entré
en el estudio de su obra y he estado haciendo trabajos
para que los dominicanos conozcan su vida y legado.
Para mí fue extraordinario que después
de haber leído su obra literaria, hurgara en
su vida, entonces encontrar esta coherencia entre su
obra y su vida. En él hay una armonía
tal que nos presenta a un hombre que estudió
siempre, animado por el interés de justicia y
por la unidad de los pueblos, motivado por la formación
recibida por sus padres, Salomé y Francisco Henríquez,
y en el ambiente que se respiraba en su casa que también
era un centro de estudios”, explica Collado.
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