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SANTO
DOMINGO.- 2006, como casi todos los años
a partir de 2000, fue un año con muy poco para
escoger en materia de gran cine. Es más, a fines
de septiembre, estábamos francamente espantados
porque creíamos que no iba a ser malo, sino fatal.
Por supuesto, se
puede
aducir que la Cinemateca se
pasó el año dando excelentes
películas, que la Muestra
Internacional de Cine
fue de nuevo un éxito con
más de cincuenta cintas de
calidad, que Funglode trajo
una reducida pero tremenda
selección, que hasta el
Festival de cine de Santo
Domingo presentó unas
cuantas, aunque recluída
en la Autónoma, y que de
nuevo se presentó el Festival
Internacional en uno de
los hoteles de Puerto Plata.
Pero, el gran público,
ese que va al cine todas las
semanas, paga caro y chupa
malo: hay una enorme desproporción
entre el cine de
calidad que se exhibe y las
chucherías que se presentan
normalmente.
El cine dominicano
En lo que al cine de factura
dominicana se refiere,
lo más sobresaliente
es la
exhibición
de un film
que, si bien
es una producción
boricua,
de todos
modos guión y dirección
son de un chico tan dominicano
como cualquiera de
nosotros: “Ruido”, de César
Rodríguez, no solamente
hizo ruido por estos lados al
presentarse en la Muestra,
también lo hizo en Cánada
y en Cuba, o sea, que
sean nuestros parabienes y
deseos de que siga haciendocine para César. Las
netamente
dominicanas, nada
menos que cinco, tienen sus
altas, pero sobre todo sus
bajas: la primera, en febrero,
“Un macho de mujer”,
sin ser una cinta que pueda
calificarse como buena en
términos generales, sí es
cine terso y eficiente y, además
y muy principalmente,
algo que puede presentarse
en cualquier país del
mundo sin que nos sintamos
avergonzados.
Pero luego vino la
debacle:
“Viajeros”, por mejores
intenciones que tenga, es un
film fallido por los cuatro costados,
en caso de que se los
encuentren, con una puesta
en escena repleta de tropezones
y una historia cuyos pormenores
no se sostienen por
la carencia de lógica.
Más adelante,
horror que
la sangre hiela, aparece con
mucha bulla “La tragedia
Llenas”, un film que cojea
desde antes de empezar porque,
caramba, no usar el
apellido real en los personajes
tal vez para no ofender,
pero sí en el título y con la
foto de la víctima. Y, si eso
fuera todo, pues
podría ganarse
el Oscar; pero
resulta que, lo
dijimos y lo repetimos:
podríamos
llevar a un niño
de 9 ó 10 años a
verla y de seguro encontraría
sus gazapos, sus disparates,
sus estupideces, aparte
de ser uno de los films más
lentos con personajes leyendo
cartas y documentos a
troche y moche.
, para culminar, el
súmmum
de la necedad: “Lilís”
(escribimos esto a riesgo de
que nos dediquen otros cinco
floridos articulejos repletos
de piropos), uno de los
esperpentos más desagradables
que hayan pasado por
las pantallas en nuestro país,
tan destartalada como la tristemente
recordada “Para
vivir o morir”, pero aún
más nauseante. Para terminar,
“El Sistema”, que, según
declaraciones de sus propios
autores costó menos de
la mitad que la anterior, sin
que tampoco se pueda calificar
como buena por desigual,
es, sin embargo, la que elementos
más genuinamente
cinematográficos utiliza, lo
cual augura un mejor porvenir
para su creador si consigue
más financiamiento. No
le fue muy bien en taquilla,
lo cual es una lástima, porque
sus tres predecesoras
habían sembrado el pánico
entre los cinéfilos, mereció
mejor suerte.
Eso es, grosso modo,
un
leve panorama de un año
que casi nos deja mustios
de tanto esperar, pero que,
por suerte, experimentó
una fuerte mejoría en sus
últimos meses, lo cual nos
permite ofrecerles una lista
no demasiado maravillosa,
pero sí interesante.
Aclaramos, antes
de
comenzar, que, aparte la
mejor del año, las demás
no son colocadas en orden
de preferencia sino indicando
las mejores, a nuestro
modo de ver las cosas,
de cada mes.
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