La
escalada del petróleo que el año pasado
llevó su precio a casi US$80 por barril generó
acusaciones de que inversionistas agresivos estaban
alimentando una burbuja en el mercado de los commodities.
Ahora, parece que algunos de esos mismos inversionistas
podrían estar acentuando el declive del crudo.
El atractivo del petróleo como inversión
ya no es el mismo. Los contratos a futuro en la New
York Mercantile Exchange terminaron la jornada de ayer
en US$55,64, una caída de 29% respecto al récord
del 14 de julio.
l descenso actual se debe principalmente a que el débil
invierno en el Hemisferio Norte redujo la demanda de
combustible para calefacción.
Aún más, los inversionistas están
descubriendo que en los períodos de declive cuesta
mucho dinero mantenerse en el juego de los mercados
a futuro de petróleo. A diferencia del mercado
bursátil, incluso si los precios del crudo se
mantienen estables en 2007, los inversionistas que optan
por la estrategia de compras a largo plazo en realidad
perderán dinero, debido a los altos costos involucrados
en mantener las inversiones a futuro de petróleo.
“Mucha gente empezó el año esperando
que fondos e inversionistas continuaran colocando más
dinero en el mercado petrolero y comprando contratos
a futuro de commodities”, dice Ben Dell, de la
firma de investigación Sanford C. Bernstein &
Co. Pero, agrega, “si están perdiendo dinero
mes tras mes, probablemente ya no querrán mantener
la inversión”.
Los contratos a futuro de petróleo vencen cada
mes. Los inversionistas con los contratos más
recientes tienen que adquirir otros nuevos para mantener
su posición. En los últimos dos años
—en parte debido a la incursión de inversionistas
financieros que hacen apuestas de largo plazo—
estos contratos se han vuelto más caros mientras
más a futuro estuviera programada su entrega,
algo que se conoce como contango. Esto eleva para los
inversionistas el costo de mantener una posición.
Es casi como la diferencia entre caminar un kilómetro
en terreno llano y hacer el mismo recorrido cuesta arriba.
Hace casi dos años, los precios del crudo al
contado eran superiores que los futuros, una situación
conocida como mercado invertido y que impulsó
los rendimientos de los inversionistas todos los meses.
En términos prácticos, para la mayoría
de los inversionistas con capital en petróleo,
el costo de transferir un contrato a punto de vencerse
al mes siguiente es hoy de más de US$1,25 el
barril. Incluso si el precio de petróleo se mantiene
estable alrededor de US$50 por barril, el inversionista
igual perderá 2,5% debido a estos costos.
Esta situación se refleja en el índice
de commodities de Goldman Sachs, que dedica casi 68%
de sus asignaciones a contratos de energía y
perdió un 15,1% en 2006, debido en parte a los
altos costos de renovación de los contratos.
Por el contrario, los fondos asociados al índice
Dow Jones-AIG de materias primas, en el que el sector
de energía sólo tiene una ponderación
del 33%, creció 2,1% el año pasado. La
renovación de contractos a futuro de otros tipos
de commodities no es tan cara como la del petróleo.
Diversificación
Esto está afectando a inversionistas institucionales
como los fondos de pensiones, que han inyectado enormes
sumas en el mercado de bienes básicos en los
últimos años, en un esfuerzo por diversificar
sus portafolios. Hace algunos años, a nadie le
molestaba pagar el costo de la renovación, porque
los precios subían y más que compensaban
los gastos.
Entre 2004 y 2006, según una investigación
de Bernstein, las inversiones asociadas a los índices
de commodities más amplios saltaron de US$45.000
millones a US$110.000 millones: casi la mitad del alza
provenía del mercado de energía.
Sin embargo, la reciente caída en el precio
del crudo ha puesto los inversionistas nerviosos: sólo
en la primera semana de enero, el precio del barril
perdió 7,8%.
Nadie prevé que éste sea el fin del
interés de los inversionistas en el mercado de
materias primas como forma de diversificar sus carteras.
Pero es probable que muchos hagan ajustes, asignando
más recursos a índices que, a diferencia
del de Goldman Sachs, enfaticen menos la energía.
“Ningún índice centrado en energía
tuvo un buen desempeño en 2006”, dice Harry
Arora, quien lidera ARCIM Advisors, un fondo de cobertura
especializado en commodities.
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