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Miércoles, 10 de enero del 2007

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THE WALL STREET JOURNAL AMERICAS
Los que impulsaban el crudo hoy lo desinflan
Por Ann Davis
The Wall Street Journal

La escalada del petróleo que el año pasado llevó su precio a casi US$80 por barril generó acusaciones de que inversionistas agresivos estaban alimentando una burbuja en el mercado de los commodities. Ahora, parece que algunos de esos mismos inversionistas podrían estar acentuando el declive del crudo.

El atractivo del petróleo como inversión ya no es el mismo. Los contratos a futuro en la New York Mercantile Exchange terminaron la jornada de ayer en US$55,64, una caída de 29% respecto al récord del 14 de julio.

l descenso actual se debe principalmente a que el débil invierno en el Hemisferio Norte redujo la demanda de combustible para calefacción.
Aún más, los inversionistas están descubriendo que en los períodos de declive cuesta mucho dinero mantenerse en el juego de los mercados a futuro de petróleo. A diferencia del mercado bursátil, incluso si los precios del crudo se mantienen estables en 2007, los inversionistas que optan por la estrategia de compras a largo plazo en realidad perderán dinero, debido a los altos costos involucrados en mantener las inversiones a futuro de petróleo.

“Mucha gente empezó el año esperando que fondos e inversionistas continuaran colocando más dinero en el mercado petrolero y comprando contratos a futuro de commodities”, dice Ben Dell, de la firma de investigación Sanford C. Bernstein & Co. Pero, agrega, “si están perdiendo dinero mes tras mes, probablemente ya no querrán mantener la inversión”.

Los contratos a futuro de petróleo vencen cada mes. Los inversionistas con los contratos más recientes tienen que adquirir otros nuevos para mantener su posición. En los últimos dos años —en parte debido a la incursión de inversionistas financieros que hacen apuestas de largo plazo— estos contratos se han vuelto más caros mientras más a futuro estuviera programada su entrega, algo que se conoce como contango. Esto eleva para los inversionistas el costo de mantener una posición. Es casi como la diferencia entre caminar un kilómetro en terreno llano y hacer el mismo recorrido cuesta arriba.

Hace casi dos años, los precios del crudo al contado eran superiores que los futuros, una situación conocida como mercado invertido y que impulsó los rendimientos de los inversionistas todos los meses.

En términos prácticos, para la mayoría de los inversionistas con capital en petróleo, el costo de transferir un contrato a punto de vencerse al mes siguiente es hoy de más de US$1,25 el barril. Incluso si el precio de petróleo se mantiene estable alrededor de US$50 por barril, el inversionista igual perderá 2,5% debido a estos costos.

Esta situación se refleja en el índice de commodities de Goldman Sachs, que dedica casi 68% de sus asignaciones a contratos de energía y perdió un 15,1% en 2006, debido en parte a los altos costos de renovación de los contratos. Por el contrario, los fondos asociados al índice Dow Jones-AIG de materias primas, en el que el sector de energía sólo tiene una ponderación del 33%, creció 2,1% el año pasado. La renovación de contractos a futuro de otros tipos de commodities no es tan cara como la del petróleo.

Diversificación
Esto está afectando a inversionistas institucionales como los fondos de pensiones, que han inyectado enormes sumas en el mercado de bienes básicos en los últimos años, en un esfuerzo por diversificar sus portafolios. Hace algunos años, a nadie le molestaba pagar el costo de la renovación, porque los precios subían y más que compensaban los gastos.

Entre 2004 y 2006, según una investigación de Bernstein, las inversiones asociadas a los índices de commodities más amplios saltaron de US$45.000 millones a US$110.000 millones: casi la mitad del alza provenía del mercado de energía.

Sin embargo, la reciente caída en el precio del crudo ha puesto los inversionistas nerviosos: sólo en la primera semana de enero, el precio del barril perdió 7,8%.

Nadie prevé que éste sea el fin del interés de los inversionistas en el mercado de materias primas como forma de diversificar sus carteras. Pero es probable que muchos hagan ajustes, asignando más recursos a índices que, a diferencia del de Goldman Sachs, enfaticen menos la energía.
“Ningún índice centrado en energía tuvo un buen desempeño en 2006”, dice Harry Arora, quien lidera ARCIM Advisors, un fondo de cobertura especializado en commodities.

 
 
 
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