El
sistema financiero mundial está repleto de acciones,
bonos y otros activos financieros con un valor de US$140
billones.
La cifra fue publicada en un estudio de la consultora
McKinsey & Co. que busca dibujar un mapa de los
activos financieros en el mundo y monitorear sus flujos,
mientras se trasladan de una región a otra, poniendo
cifras concretas a los océanos de capital que
recorren el planeta.
El valor de los activos financieros globales alcanzó
los US$140 billones en 2005, cifra récord que
triplica la producción total de bienes y servicios
generados en el mundo.
El estudio, publicado hoy, pinta un cuadro en el que
los inversionistas y los bancos que administran su dinero
están diversificando sus apuestas. Los flujos
de inversión transfronterizos sumaron unos US$6
billones en 2005, aseguró McKinsey, por encima
de los niveles alcanzados en la cúspide de la
burbuja bursátil en los 90 y más del doble
de la cifra de 2002.
El epicentro de estos flujos financieros es Estados
Unidos, el cual absorbe cerca del 85% de los flujos
de los países que son exportadores netos de capital,
lugares como Japón, China, y Medio Oriente. “Es
algo sorprendente”, reconoce Diana Farrell, directora
de McKinsey Global Institute, el centro de estudios
que produjo el informe. “De todos los ahorros
que los ciudadanos del mundo están dispuestos
a poner fuera de su país, EE.UU. se queda con
un 85% de ellos”.
Es probable que los flujos financieros globales se
aceleren en los próximos años. “El
crecimiento en el comercio de activos financieros se
mueve 50% más rápido que el crecimiento
del comercio” de bienes y servicios, afirma Kenneth
Rogoff, economista de la Universidad de Harvard y ex
economista jefe del Fondo Monetario Internacional.
Las acciones fueron el principal propulsor de los activos
financieros mundiales en 2005, representando casi la
mitad del aumento, dice el informe, que apuntó
a un incremento en las ganancias de las empresas como
un catalizador para el desempeño de las bolsas.
Aunque los inversionistas aún prefieran comprar
acciones en sus propios países, también
demuestran un creciente interés por otros mercados.
Aproximadamente una de cada cinco acciones en todo el
mundo está en manos de alguien que vive en un
país distinto del que emitió el título,
según McKinsey.
“Claramente hay una erosión lenta”
en la preferencia por los activos locales, dice Farrell.
Al mismo tiempo, observa, inversionistas de determinados
países, como Japón, mantienen una preferencia
marcada por sus mercados.
McKinsey describió a Japón como “sorpresivamente
aislado” para un país de su tamaño.
Un 90% de los flujos globales de capital se limitan
a tres regiones: Estados Unidos, el Reino Unido y países
de la zona euro, descubrió el informe.
El total de capital que entró y salió
de Japón en años recientes, según
los datos de McKinsey, fue menor que el de China.
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