Quiero, antes que nada, citarle de memoria al dramaturgo
ñtrágicoó griego Sófocles,
quien afirmó que de todas las criaturas conocidas
la más extraña es el hombre, puesto que
se le dio “la palabra hablada, el pensamiento
alado y ese enorme afán de fundar ciudades”.
Otros, habrán oído hablar de Aristóteles,
el Estagirita, quien definiera al hombre como un “zoompolitikón”
o “animal político”, y es que la
política es la ciencia y el arte del poder, y
toda decisión política afecta a quienes
dicen serlo y a quienes, por ignorancia o ‘sabichosería’,
aseguran que no tienen esta condición.
Si somos “homo
loguens” (animales hablantes); y “homo sapiens”
(seres pensantes, racionales, inteligentes), habría
que ver cómo es que hay una caterva de ‘camajanes’
ñque muchas veces viven una vida más indecorosa
que los mismos políticosñ que pretenden
escoger un atajo ñcreyéndose que somos
pendejosñ, y declararse “apolíticos”,
cuando son puros “vivos” de la llamada “sociedacivil”,
alicates de los políticos, los ricos y todos
los grupos de presión que ejercen el poder en
la sociedad, los cuales les reditúan muy bien
su papel, pues viven limpiecitos, de trajes impecables,
con bienes de tutumpotes ñal menos viven mejor
que la media de la sociedadñ, se conocen por
la marca de los zapatos y las yipetas que conducen.
¡No, papá! Tú puedes decir que eres
“apartidista”, que no tiene membresía
con ningún partido, pero detrás de la
careta tenemos a un tremendo politicazo que hace el
papel de farsante, que no sirve a las causas sociales,
sino a sí mismo.
Decir que se es “apolítico”
es la forma más cínica e hipócrita
de representar su papel. El hombre no puede vivir sin
ideas políticas, sin ideología, aunque
hay quienes desprecian esta actividad y quienes las
ejercen ñlo que es una forma, ¡vaya paradoja!,
de ejercer su “política”ócomo
el inmenso escritor irlandés, James Joyce, que,
asqueado, después de la Segunda Guerra Mundial,
le dijo a un amigo: “Oí que hubo una guerra”.
¡Ironía fina!
Quien escribe tiene
dos látigos, un verbal y uno escrito, contra
los políticos y politiqueros, y más contra
aquellos que han convertido la política en un
“burdel de teatreros”. Pero los políticos
ñcomo las mujeres y las bestias de cargaó
no son iguales, y si hoy se les puede acusar de las
guerras y del hambre que asolan el planeta, ¡ay
de aquél que crea que los que se declaran apolíticos
son mejores que los políticos! Son peores, porque
al no hacer nada, no mueven el motor de la historia,
ni la economía y por tanto no han contribuido,
aunque viven de los políticos y los clanes de
poder, a los grandes y numerosos avances logrados, pese
a todo, por la humanidad; muchas veces, inventos que
sirven a millares de seres humanos patrocinados por
algún conde o condesa que acogió al científico
que lo construyó; y otras veces, porque el político,
el cortesano, consiguió los fondos ñrogándole
a algún monarcaó para que se descubriera,
por ejemplo, el fósforo que hoy nos alumbra a
todos y en todos los rincones del planeta.
La historia no es
lineal, no avanza en línea recta, sino en zigzag,
y tanto el Código de Amurabi, La Ley de las Doce
Tablas, el Código Napoleónico y el nuevo
Código Procesal Penal dominicano fueron el fruto
de la voluntad política ñcon todos y sus
escollosñ, y no así de los asépticos
oportunistas que hoy se presentan como supuestos “apolíticos”.
¿Qué
los políticos han modificado 38 veces la Constitución?
Sí, y además las demandas progresistas
introducidas en la Carta Magna fueron fruto de los apolíticos,
así como los puentes, los monumentos y todo lo
que hoy engrandece a la humanidad.
Ahora, denle un vistazo
a todos los dominicanos que se han declarado “apolíticos”,
para que ustedes averigüen cuál es el hilo
umbilical ñpolíticoó que le suministra
el líquido amniótico. ¡A que lo
encuentran! ¿Quién creen ustedes que le
hizo mejor al Gobierno de Hipólito: el político
Virgilio Bello Rosa o el brillante asesor económico
“apolítico” que asesoró a
todos los gobiernos y que hoy anda detrás ñhasta
en mangas cortasó de Micky, el que Resuelve?
¿Quién tomó las decisiones, pagadas,
que más nos hundieron? Quien finja no saberlo,
es un puro “gandío”.
Tenemos muchos políticos
chapuceros, oportunistas y amigos de lo ajeno, pero
siempre se ponen de acuerdo para mantener esta renca
democracia que lleva 45 años. Pero, ¿qué
han aportado los llamados “apolíticos”
que comen de los políticos y que viven muy bien
sobornando a los políticos, practicando el tráfico
de influencia o corrompiendo a otros políticos
que tenían como meta hacer carrera y servirle
a la comunidad. Si los políticos son unos pandilleros
que asaltan el Estado, que es una gran verdad en términos
genéricos, busque a ver cómo viven los
“apolíticos”, o aquellos que dicen:
“¿Yo, político?”.
El “apolítico”
padre Rogelio ha hecho más disparates que el
Triunvirato enteroÖ
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