“Ahora
ustedes hablan menos, pero me gustan igual, no cambien,
sigan así y ahí”. La expresión
fue de una señora, a quien no conozco, que me
paró este martes en los frentes del parquecito
de La Arboleda (frente a la clínica de Corazones
Unidos) el cual está asombrosamente siendo transformado,
hermoseado, rescatado, por el Ayuntamiento del Distrito
Nacional y su Alcalde, Roberto Salcedo.
Si bien me satisfizo la expresión
de esta señora ñque me dijo que sigue
ahora nuestro programa de televisión por el Canal
33-, sentí en sus palabras una seria advertencia:
son realmente los televidentes los que nos dan la oportunidad
de sentarnos frente a las cámaras de televisión
a dar riendas sueltas a nuestros pensamientos y/o convicciones,
plasmados en comentarios, análisis, conclusiones
sobre determinados temas de la vida nacional e internacional.
Este encuentro y el comentario de esta
señora me demostró, además, que
lo importante no es el canal, el medio por donde uno
se exprese y difunda sus ideas cada día, sino
la forma como lo hace y, sobre todo, la credibilidad
que genere en esos comentarios.
Cuando nos botaron del Canal 45, no pude
evitar mostrar mi frustración y hasta rabia,
porque tengo la ‘suerte’ de que nunca ñcon
excepción del descabellado atropello de Hipólito
Mejía contra los medios del Grupo Listín,
al cual pertenecía como director de uno de sus
periódicos- me habían echado de ningún
puesto de trabajo.
Miguel, con su capacidad de análisis
y paciencia, me dijo y repitió: ‘No te
preocupes, que a lo mejor esto es para nuestro bien
y para consolidar nuestro futuro en la televisión’.
Igual consideración me había
hecho mi esposa, Ingrid, quien me ha reiterado en múltiples
ocasiones que, al final, el abuso de poder de Hipólito
ha redundado en beneficio para el desarrollo de mi profesión
de periodista, ya que me dio la oportunidad de ‘lanzarme’
a un ejercicio independiente de un empleo y si de ofertas
de servicios que, siendo honesto, me ha dejado muchas
satisfacciones aunque añore el trajinar y la
presión diaria de una sala de Redacción.
He aprendido que la difusión por
el Canal 33 de nuestro programa, Diario de la Noche,
más que un simple ‘cambio de canal’
ñcomo me dijera en el fin de semana un señor
mientras desayunaba con mi familia en un restaurante
de la Capital- ha representado una forma de ‘consultar’
a la gente que dice que ve nuestros programas y comentarios.
La satisfacción ha roto mis expectativas
y me ha servido de experiencia al poder medir lo que
mucha gente piensa de nosotros, sin venenos ni necesidad
de hipocresías.
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