NUEVA YORK.- Quien no se
juega el todo por el todo confiesa, de manera implícita,
que perdió la partida antes de empezar. No apuesta
más, porque quiere perder menos. Cuando la oposición
rechaza la propuesta de ampliar a cinco años
el período presidencial en el 2008, admite de
antemano que perdió esos comicios. También
confiesa que si gana, su gobierno será tan malo
que ni ellos lo resistirán más de cuatro
años.
Se entiende que el PRSC, el PRSD y el PRI no son opción
de gobierno y se opongan. La oposición del PRD,
sin embargo, confiesa que ellos están seguros
de su derrota. Si estuviesen seguros del triunfo, apoyarían
la extensión.
Todo el mundo sabe
que cuatro años en el poder no alcanzan para
mucho. El primero discurre enderezando los entuertos
del anterior, y aprendiendo a gobernar. En el segundo
se aplican políticas que podrían dar resultados
en el tercero y en el cuarto termina. El siguiente hace
lo mismo y en ocho años solo tuvimos digamos
que tres de estabilidad, a razón de año
y medio en direcciones opuestas. Un cambio de dirección
constante conduce directo a ningún lugar, ahí
estamos ahora.
La propuesta del
presidente del Senado, Reynaldo Pared es acertada. Debe
aumentarse a cinco años los períodos de
manera permanente. Cinco años de gobierno con
opción a una reelección permitirían
seguir un rumbo estable durante una década de
continuidad del Estado. Eso estabiliza las políticas
públicas, consolida las instituciones y apoya
el crecimiento económico.
Todos ganamos con
eso, sólo pierde la politiquería. Si el
gobierno no sirve en los primeros cinco años
se despide en las próximas elecciones eligiendo
otro. Quienes dicen que el PLD gana con cualquier candidato
dicen la verdad, así lo confirma el derrotismo
de la oposición, con su implícita confesión
anticipada.
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