Dos
enemigos por naturaleza del pueblo dominicano que a
diario se sientan en las mesas desoladas y hambrientas
de una buena parte de las familias humildes y desamparadas
que hay en nuestro país, pero que sobre todo
y de manera ingenua, y porqué no decirlo, de
una forma limpia y transparente, esas mismas familias
les ponen en las manos a los políticos de los
diferentes partidos políticos su único
tesoro que poseen, en otras palabras lo mejor de su
persona, que es el votar cada cuatro años por
un puñado de injustos e ingratos candidatos que
lejos de servirles a ellos se sientan en sus mesas a
robarles lo poco que les queda.
Decía el prócer de la independencia
Cubana José Martí, “sólo
peca gradualmente contra su deber, quien contribuye
a propagar la creencia en la inutilidad del sacrificio
indispensable”. Nuestro país tiene increíbles
vilezas, ocasionadas casi todas por el interés
individual de los políticos y esto queda al descubierto
cuando de manera abusiva y descarada comienza aplicarse
la aniquiladora rectificación fiscal.
Cuánta injusticia, cuánta
ingratitud hay en el corazón de nuestros gobernantes
y en las manos de nuestros legisladores, realmente ya
no hay más modo de salvarse que no sea moderando
aún más nuestras necesidades, ya que la
sobriedad es la virtud de unos pocos para con los demás,
puesto que el que necesita poco o nada y este es el
caso de siempre de las grandes mayorías del pueblo
dominicano el de ser honrado en sus necesidades, que
les impone el devenir de los políticos en este
nuevo año que recién inicia.
Qué amargo ha de ser el deber de
tener que censurar públicamente a quienes desalientan
a su pueblo en la hora en que parece que van a serle
muy necesarios los alientos. Ya que la tierra tiene
sol y noche y es bueno que el hombre y la mujer que
actúan y viven de la politica vean siempre ante
síi, para que no se engañen ni envanezcan
el extremo del mal junto al bien.
Puesto que, en lo profundo del corazón
de la gente quedan muy pocos asientos vacíos,
ya que la injusticia y la ingratitud de los políticos
lo tienen todo ocupado, sólo les quedan aquellos
asientos para quienes tienen el deber y el valor de
vivir en el agradecimiento y en la verdad de Dios.
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