Santo Domingo

Miércoles, 10 de enero del 2007

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LA VIDA
Cosas de Duendes
La dignidad en cueros
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Arrastrado como un cerdo por cuatro policías un hombre señalado como discapacitado aparece en una enorme foto en la página cuatro del periódico El Nacional de ayer. En portada, totalmente desnudo, figura trasladado de la misma manera, por cuatro policías que lo sostienen por los brazos y piernas, un adolescente de 17 años acusado de participar en un atraco contra un casacambista que, a su vez, fue asesinado por sus atracadores. Junto al muchacho que mató la Policía estaban otros tres hombres que huyeron después del asalto y fueron perseguidos hasta detener a dos. Durante la cacería apareció el hombre discapacitado cuyo nombre no figura en la crónica pero que, gracias a la publicación del periódico, muchos lectores tienen conocimiento de parte de sus intimidades porque lo vimos con los calzones en los tobillos, vestido sólo con una camisita blanca a la que se le habían desprendido varios botones.

Este hombre se “ganó” esa vejación por estar cerca cuando los cuatro atracadores decidieron quitarle la vida por unos pesos y una escopeta al casacambista Pablo Ramírez. Al discapacitado se le pegó un tiro y, además, le correspondió el trato humillante, denigrante e inhumano que los policías y militares suelen otorgar a gente a quien se responsabiliza, unas veces con razón y otras no, de violar la ley. Nunca he escrito una palabra lisonjera a favor de un jefe de la Policía, pero del actual puedo decir que en su gestión se han resuelto crímenes con prontitud y que la presencia de policias en las calles hace que los ciudadanos nos sintamos más seguros. Es más, hace poco fui testigo de un policía que se negó a recibir algo de dinero por parte de una persona que estaba a su cargo cuidar. Así que creo que hay algunos puntos positivos.

Pero lo que queda por superar es tanto y tan bochornoso... Las imágenes de los cadáveres de ladrones desnudos, tratados como animales, nos dan un carisma de sociedad de la barbarie que me llena de vergüenza. ¿Por qué hay que vejar un cadáver? Por qué hay que humillar a un hombre herido y que, a la postre, resultó hasta inocente? Quién va a devolverle su dignidad a ese pobre individuo que el error cometido por otros, la autoridad en este caso, lo convirtió en alguien sin derechos, ¿a quien se puede encuerar en medio de la calle y arrastrar desnudo como si fuera una escoria? Si la peor naturaleza humana se pone en evidencia cuando unos delincuentes le arrancan la vida a un ciudadano para quitarle el fruto de su trabajo, ¿qué podemos pensar de aquellos que investidos de autoridad después de segar una vida humillan el cadáver? ¿Qué se aloja en la conciencia de un hombre que mata a una persona, no importa quién sea, y envilece sus restos? ¿Acaso no hay alguien con autoridad suficiente para decirles a quienes llevan uniforme que los cadáveres y los heridos que se encuentran en estado de indefensión, deben ser respetados? A los delincuentes debemos enseñarles que su indiferencia ante el dolor ajeno y el valor de la vida no es correcta. Arrastrando en público cuerpos desnudos y ensangrentados, les juro, que no es la forma de hacer llegar este mensaje.

alicia.estevez@listindiario.com  
   
 
 
 
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