Arrastrado
como un cerdo por cuatro
policías un hombre señalado como
discapacitado aparece en una
enorme foto en la página cuatro del
periódico El Nacional de ayer. En
portada, totalmente desnudo, figura
trasladado de la misma manera, por
cuatro policías que lo sostienen por
los brazos y piernas, un adolescente
de 17 años acusado de participar
en un atraco contra un casacambista
que, a su vez, fue asesinado por
sus atracadores. Junto al muchacho
que mató la Policía estaban otros
tres hombres que huyeron después
del asalto y fueron perseguidos hasta
detener a dos. Durante la cacería
apareció el hombre discapacitado
cuyo nombre no figura en la crónica
pero que, gracias a la publicación
del periódico, muchos lectores tienen
conocimiento de parte de sus
intimidades porque lo vimos con los
calzones en los tobillos, vestido sólo
con una camisita blanca a la que
se le habían desprendido varios botones.
Este hombre se “ganó” esa
vejación por estar cerca cuando los
cuatro atracadores decidieron quitarle
la vida por unos pesos y una
escopeta al casacambista Pablo Ramírez.
Al discapacitado se le pegó
un tiro y, además, le correspondió
el trato humillante, denigrante e inhumano
que los policías y militares
suelen otorgar a gente a quien se
responsabiliza, unas veces con razón
y otras no, de violar la ley.
Nunca he escrito una palabra lisonjera
a favor de un jefe de la Policía, pero
del actual puedo decir que en su
gestión se han resuelto crímenes con
prontitud y que la presencia de policias
en las calles hace que los ciudadanos
nos sintamos más seguros. Es
más, hace poco fui testigo de un policía
que se negó a recibir algo de dinero
por parte de una persona que
estaba a su cargo cuidar. Así que
creo que hay algunos puntos positivos.
Pero lo que queda por superar
es tanto y tan bochornoso... Las imágenes
de los cadáveres de ladrones
desnudos, tratados como animales,
nos dan un carisma de sociedad de la
barbarie que me llena de vergüenza.
¿Por qué hay que vejar un cadáver?
Por qué hay que humillar a un hombre
herido y que, a la postre, resultó
hasta inocente? Quién va a devolverle
su dignidad a ese pobre individuo
que el error cometido por otros, la
autoridad en este caso, lo convirtió
en alguien sin derechos, ¿a quien se
puede encuerar en medio de la calle
y arrastrar desnudo como si fuera
una escoria? Si la peor naturaleza
humana se pone en evidencia cuando
unos delincuentes le arrancan la vida
a un ciudadano para quitarle el fruto
de su trabajo, ¿qué podemos pensar
de aquellos que investidos de autoridad
después de segar una vida humillan
el cadáver? ¿Qué se aloja en la
conciencia de un hombre que mata
a una persona, no importa quién sea,
y envilece sus restos? ¿Acaso no hay
alguien con autoridad suficiente para
decirles a quienes llevan uniforme
que los cadáveres y los heridos que
se encuentran en estado de indefensión,
deben ser respetados? A los delincuentes
debemos enseñarles que
su indiferencia ante el dolor ajeno
y el valor de la vida no es correcta.
Arrastrando en público cuerpos desnudos
y ensangrentados, les juro, que
no es la forma de hacer llegar este
mensaje.
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