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| La
pequeña Venecia de Mikonos
es uno de los lugares más
concurridos por los turistas que
visitan la isla. |
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MÍKONOS.- Míkonos
es hermosa a cualquier hora, pero si tienes la suerte
de llegar a este encanto de isla griega de noche, no
la olvidarás jamás. Era algo más
de las siete de una fría noche de noviembre,
cuando un grupo de entusiastas dominicanos bajó
del crucero Costa Victoria preparados para adueñarse
de esta tierra.
Un montón de luces amarrillas y blancas dibujan
el panorama en forma de bahía. “Que bonito
se ve esto desde aquí, parece pequeño,
pero acogedor”, dice una de las turistas criollas
que realizó un emocionante recorrido por las
Islas Griegas, en una excursión organizada por
Mundi Tours.
Impresionados de lejos, abordamos un autobús
y en menos de 10 minutos estábamos en el lugar
anhelado. Es el centro de la isla, conocida con el mote
de la reina de las Cícladas. El atributo de reina,
de verdad, no sé a que se debe, pero si es por
bella creo que se lo merece.
Al caminar por la amplia calle, que por demás
es peatonal y conserva un ambiente colonial, te sientes
acogida. Míkonos es pequeña en extensión,
cuenta con un territorio de apenas 85 kilómetros
cuadrados y una población de 5,530 habitantes,
característica que la hace especial y permite
a los miles de turista que la visitan disfrutar mejor
de sus encantos, que están como dicen por ahí
“ a flor de piel”. El centro de la ciudad
se destaca por la belleza y magia de sus callejuelas
estrechas y laberínticas, casas pintorescas,
las flores que adornan sus balcones, sus arcos y multicolores
flores.
Sus calles siempre están bien concurridas.
No importa la hora, la gente camina de un lugar a otro
(principalmente los visitantes) empeñados en
conocer cada lugar de esta isla, intercambiar con sus
pobladores que en su mayoría están muy
conscientes de la importancia que tiene el turismo para
la zona por lo que no pierde la oportunidad para orientar
al turista sobre las atracciones que posee.
Mikonos tiene su pequeña Venecia
Desde que llegué a la isla, externé mi
interés de conocer la “Venecia de
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| Casitas
pintadas de blanco bordean toda
la costa de esta ciudad que tiene
una población de unos 5,530
habitantes. |
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Mikonos”, pues había leído que
es la parte más pintoresca de esta ciudad y sin
lugar a dudas la más aclamada por los visitantes.
El por qué lo comprendí una vez en el
lugar.
Ubicada en la parte sur,
exhibe con orgullo una serie
de casas construidas casi
sobre el mar, con hermosos
balcones en madera, pintados
en azul, blanco, amarillo
mostaza y marrón claro,
lo que conforma un conjunto
llamativo que contrasta con
el azul del Mediterráneo.
La actividad en esta zona
es intensa, pues en estas edificaciones
levantadas por los
venecianos funcionan una
gran cantidad de bares que
son aclamados por quienes
buscan diversión. La mayoría
tienen áreas al aire libre,
por lo que sus clásicas sillas
y mesitas de madera convidan
sutilmente a sentarse
y disfrutar de agradables
momentos, mientras se deleita
la vista con la construcción
de estas singulares edificaciones.
Una plaza mirador, contigua a la zona, es la siguiente
atracción, en la que en
primer lugar sobresale la
Catedral y una antigua iglesia
católica que son objetivo
a visitar por una gran cantidad
de turistas que caminan
de un lado a otro por las
estrechas y coloridas calles
de Míkonos.
Seguridad
Como esta isla, que engalana
el archipiélago griego,
es muy pequeña, el turista se
puede desplazar de un lugar
a otro sin sentir cansancio
alguno, pues a cada paso se
encuentra con detalles que
llaman su atención.
Los pintorescos, famosos
e históricos molinos
de viento son uno de ellos.
Estos junto al Pelícano
Petros, son los símbolos que
identifican la isla. Los molinos,
en particular, se observan
desde diferentes puntos
de la ciudad. Durante el
recorrido por la isla de unos
85 kilómetros cuadrados de
extensión, decidimos subir
una empinada callejuela,
para desde la cúspide de
ésta contemplarlos. Pese al
sofocamiento, la experiencia
fue interesante.
Su pasado arqueológico
es rico. De ahí que el Museo
Arqueológico exhiba retos
procedentes de Rinía, lo que
no se debe desaprovechar en
un viaje a la zona, así como
también un recorrido por
la Biblioteca Municipal, el
Museo Folklórico y el Naval.
Otros de los puntos interesantes
de Mikonos es
Livó. Allí existen ruinas
de torres altísimas que no
sólo llaman la atención del
turista, sino que enciende
su curiosidad. En la parte
conocida como Ano Mera
se encuentra el monasterio
Panagia Tourliani, cuya
construcción se remonta en
1542. Un campanario con
rieles ornamentales y el
uso de elementos occidentales
son las característica
que hacen único este monumento,
restaurado en el año
1767.
Si después de darte un
baño de historia, deseas disfrutar
de los demás encantos
que posee esta isla, nada
mejor que un chapuzón en
una de sus hermosas playas.
Tienes donde elegir: Kalafatis,
Platís Yalos, Eliá, Agia
Anna y Orno, son algunas de
las opciones. Pero si gusta de
emociones fuertes y mucha
aventura, están las de corte
nudistas, Paradise y Super-
Paradises.
Como Mikonos es una ciudad pequeña, rentar
un carro no es una buena idea. Si no está acostumbrado
a andar a pie, podría, si es un experto, alquilar
una bicicleta que le permitirá desplazarse por
las callejuelas sin ningún problema. Otra opción
son las barquitas que recorren la costa, pues podrá
observar la belleza de esta isla de una forma cómoda
y relajada. Realmente, si está planificando un
viaje por las Islas Griegas, piense en reservar un espacio
para Mikonos, pues su belleza natural y arquitectónica,
su historia y la acogida de su gente le garantizarán
una vacaciones inolvidables.
Su vida nocturna
La vida nocturna de Mikonos es activa. Alrededor
de la costa
(que aloja el centro de la ciudad) hay numerosos cafés
y
restaurantes, algunos de los cuales ofrecen espacios
al aire
libre, con música que invita a la diversión
y al romanticismo a
aquellos que andan en amor.
La noche, vestida de un intenso frió, provoca
un capuchino o
un chocolate. Sentados frente al mar decidimos contemplar
la belleza de esta ciudad al compás de un sorbo
caliente,
mientras la gente pasaba de un lugar a otro en busca
de su
diversión preferida.
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