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| La
cornea dañada es removida
y el nuevo tejido corneal es suturado
en su lugar. |
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SANTO DOMINGO.- La incertidumbre
de esperar con la esperanza a medias o de andar como
nómadas, obligados a mudarse de una esperanza
a otra, se vuelve un estilo de vida para los pacientes
que aspiran a alcanzar la visión al ser sometidos
a un trasplante de córneas.
Cada año, miles de personas enfrentan la ceguera
por enfermedades o traumas corneales. En nuestro país,
los pacientes de escasos recursos quedan rezagados en
una larga lista que avanza despacio: de 300 personas
en espera, sólo entre una y tres reciben el transplante
mensualmente. Josefina Santos, directora del Banco de
Córneas de República Dominicana, revela
que las córneas importadas están fuera
del alcance de los pacientes de escasos recursos, dado
que en el país no existe una cultura de donación
de órganos que ayude a devolver la visión
a quienes la han perdido.
“Una córnea importada de Estados Unidos
cuesta desde 500 hasta mil dólares”, explica
Santos, al manifestar que la población dominicana
debe tomar conciencia del bien que puede hacerse después
de la muerte mediante la donación de órganos.
El alto costo de las córneas importadas y la
falta de donantes no son los únicos problemas
que limitan la tarea del Banco de Córneas. Su
directora explica que, aunque el artículo número
13 de la Ley 329-98 otorga permiso para la extracción
de córneas a los cadáveres que llegan
al Instituto de Patología Forense por una muerte
violenta y sin que nadie los reclame, las autoridades
de esta dependencia “se niegan caprichosamente”
a darle cumplimiento.
A pesar de haber acudido a los medios de comunicación
y de que la Iglesia Católica emitió una
carta en la que aprueba y estimula a la donación
de órganos, los esfuerzos para que Patología
Forense cumpla con la Ley han sido totalmente infructuosos,
agrega Santos.
La córnea es la primera lente
del ojo humano y constituye el elemento más importante
del sistema óptico. Como no tiene irrigación
sanguínea, el éxito del trasplante oscila
entre un 95 y un 98 por ciento.
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