Santo Domingo

Miércoles, 10 de enero del 2007

LISTIN DIARIO
 
 
SECCIONES
 
OTRAS SECCIONES
Guía de la Diversión
SERVICIOS
REVISTAS
Agregar a Favoritos Imprimir Enviar por E-Mail
RELIGIÓN / Dos minutos
El bautismo del cariño
Luis García DubÚs

“El psiquiatra me dijo que mi problema radica en que a mí nunca me amaron cuando pequeña”, dijo la señora tristemente, “y creo que tiene razón: yo nunca he experimentado que alguien me haya amado por lo que soy, sin que tenga que merecérmelo”. Esta conversación me hizo hacerme la misma pregunta: ¿recuerdo yo haber recibido cuando pequeño ese amor verdadero, ese amor incondicional, que se da sin merecimientos previos, y ese amor gratis, que no exige nada a cambio? Si usted quiere deténgase un instante y hágase la misma pregunta. ¿Ha experimentado usted personalmente este amor inmerecido y total, que no pedía nada a cambio...? No sé cual será su respuesta, pero sí sé que muy pocos padres, en el pasado reciente al menos, acostumbraban a decir a sus hijos que los aman, y la mayoría de nosotros nunca oímos una expresión tal en toda nuestra vida de hijos.

Conozco el caso de un hijo a quien sí se lo dijeron. Está en el evangelio de este domingo.(Lucas 3,15-16 y 21-22) Fue el día en que el Señor se bautizó. Él estaba orando y se oyó una voz del cielo que dijo: “Tú eres mi hijo, a quien yo quiero, mi predilecto”. He aquí a un padre que sí supo expresar su amor. Y lo hizo claramente. No con hechos, sino con palabras precisas, de modo que no hubiera ninguna duda. Aquel fue un momento determinante en la vida del Señor. En lo adelante su vida cambió de forma radical, dedicándose de manera pública y total a la misión que su Padre le había encomendado. Él pudo comprender su misión en la vida y emprenderla con seguridad y alegría, porque se sabía amado. No hay nada que pueda producir mayor seguridad y alegría que la experiencia de saber que uno es amado incondicionalmente, y que nada puede hacer acabar ese amor.

Desde luego que un cariño así sólo puede provenir de Dios mismo, puesto que sólo Él es amor perfecto. El cariño nuestro es sólo un débil reflejo de ese cariño eterno que no exige condiciones. Esa fue la expresión que escuchó el Señor en su bautismo por medio de una voz del cielo. Y esa misma expresión es la que podemos nosotros aprender a escuchar dentro de nuestro corazón. Es una voz muy suave y pequeña, y dice: “Tú eres mi hijo amado, cuenta conmigo”. Esa es la única voz que puede salvar a mi persona. Sólo esa voz me puede comunicar vida, seguridad y alegría. Y esa voz pequeña y suave sólo puedo escucharla en la soledad y en el silencio. Es la única voz que puede liberarme del miedo. Es la única voz que puede hacerme capaz de amarme a mí mismo, expresar cariño a otros, y ser, por tanto, feliz. Dice San Lucas que “todo sucedió mientras Jesús oraba”. Y dice Henri Nouwen que: Orar es escuchar la voz que nos llama “hijo amado”.

LA PREGUNTA DE HOY
¿Qué sucedió cuando a usted lo bautizaron? Cuando a usted lo bautizaron, sus padres y padrinos ofrecieron su vida a Dios, como hizo Ana con el profeta Samuel cuando lo llevó al templo. (Sam. 1, 24-28) Pero lo más importante no fue que usted entregara su vida a Dios, sino que Dios le entregó su amor y su vida eterna a usted!!!
En efecto, usted y yo recibimos en el bautismo un cambio interior fundamental: Desde ese día somos una nueva creación porque el mismo Espíritu que inundaba a Jesús también nos inundó a nosotros, (Hechos 2, 38-39) y empezamos a compartir su misma naturaleza de hijos de Dios y por tanto, seres libres e inmortales marcados para siempre con su sello.

(2 Cor. 1, 22) Y todo eso “no en base a las buenas obras que hubiéramos hecho, sino por su amor y misericordia nos salvó y nos dio un baño regenerador y renovador...” (Tito 2, 4-6) Con esto: “Fuimos rehabilitados por Dios por pura generosidad... somos herederos”. (Tito 2,7) Amigo, si estamos bautizados, el Espíritu Santo ha sido derramado sobre nosotros, somos hermanos de Jesucristo por puro amor del Padre, y estamos custodiados por la fuerza de Dios para la salvación. (1 Pedro 1, 3-4)
No hay duda: si usted ha sido bautizado, usted ha sido y sigue siendo extraordinariamente amado, y no por sus méritos, sino por puro amor de Dios

Quien recibe el don de entender, y aceptar esto, tendrá paz y gozo interior, y ya no tendrá más preguntas.

igdubus@hotmail.com  
 

 

 
  RELIGIÓN
Quién está educando al pueblo
Reflexión
  SENDEROS
  COLUMNAS
Huellas
Reflexiones
Listín Digital - Editora Listín Diario
Paseo de los Periodistas #52. Tel.: (809) 686-6688, Fax: (809) 686-6595, Santo Domingo, R.D.
Contacte al
webmaster