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SANTO DOMINGO.- El escritor
José Alcántara Almánzar, director
del Departamento Cultural
del Banco Central, ha consolidado
desde esa institución (gracias
a la visión de sus autoridades)
una importante colección
editorial en favor de la sociedad
dominicana. Hoy en día, salen
con su sello un grupo de obras
literarias para la posteridad.
Alcántara Almánzar ha establecido
un riguroso mecanismo de
selección y aprobación de originales
que le garantiza que sólo
vean la luz aquellos que realmente
constituyen aportes apreciables
para la literatura nacional.
Es una labor que, además de
su constancia, sobresale por la
discreción y efectividad realizativa.
Alcántara Almánzar sabe
que sólo de esa forma se obtienen
resultados de altura, que no
buscan luces publicitarias, sino
perdurabilidad en tiempo y espacio.
Hoy, junto al reconocimiento
a su valiosa labor, presentaremos
dos de sus más recientes resultados
editoriales, “Lineas alternas”,
de Vladimir Velázquez,
y “Sinfonía de ideas en 4 movimientos”,
de Catana Pérez de
Cuello.
El libro de Vladimir
La obra de Vladimir Velázquez es
un acontecimiento en nuestra historia
visual. En este libro, el lector tendrá
en sus manos un grupo de obras
que sobresalen por su creatividad y
su intenso mundo interior, dentro del
cual bullen las formas y las maneras
de presentar la dimensión humama.
Aquí, además, el artista ha unido su
vocación literaria. Relatos de variados
temas que van, desde las bienales
nacionales hasta su amigo Manuel
Rueda, nos presentan a un autor que,
sin mucho ruído, sabe usar la palabra
con precisión y elegancia.
El libro de Catana
Catana Pérez de Cuello ha dedicado
su vida a educar musicalmente
al pueblo dominicano. Esta labor,
desinteresada e impecable, se resume
en este valioso libro que contiene
un grupo de sus escritos y estudios
musicales que han guiado de la
mano a más de una generación de
dominicanos.
Es también un testimonio de la
grandeza de esta mujer que todo lo
hace bien y que engrandece lo que
toca con su sabiduría y su genuina
humildad. Gracias a la labor de
Catana, la música es un patriminio
espiritual. Gracias a sus escritos,
nuestros ojos han podido llevarse lo
mejor de su hermosura escritural.
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