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| Tony
Gwynn, recién exaltado
al Salón de la Fama de
Cooperstown. |
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Los votos ya se contabilizaron, y Cal Ripken Jr. y
Tony Gwynn ya pueden comenzar a pensar cómo se
van a sentir cuando se paren en un escenario y traten
de comprimir una vida completa llena de emociones en
un discurso de 15 minutos. Ya tienen una cita en el
norte del estado de Nueva York a fines de julio con
otros 50 inmortales, 30 mil admiradores, el ganador
del premio J.G. Taylor Spink Rick Hummel y el recipiente
del premio Ford C. Frick que todavía no ha sido
nombrado.
Para los otros 30 peloteros en las boletas de votación
del Salón de la Fama de este año -los
que se quedaron cerca y las causas perdidas- es tiempo
de mirar adelante hacia la próxima votación
en vez de enfocarse en la ceremonia de inducción
de este año.
Como muchos jugadores han observado a lo largo de los
años, un hombre no puede hacer mucho para mejorar
su legado en retiro. Cuando Andre Dawson se levantó
el miércoles en la mañana, su promedio
de embase siguió siendo de .323. La efectividad
de Jack Morris de 3.90 no puede bajar más. Bert
Blyleven no va a poder descubrir ninguna fórmula
mágica para mejorar sus 60 blanqueadas, 242 juegos
completos y 3,701 ponchetes. Jim Rice siempre será
conocido como un tipo que se quemó muy temprano.
¿Mark McGwire? Muchos de los votantes que lo
rechazaron están buscando el tipo de perspectiva
que viene con el tiempo. Otros podrían suavizar
sus posturas en la segunda votación que enfrente
McGwire el próximo año, mientras un grupo
significativo prefiere dejar de lado sus privilegios
de cena como miembros de la prensa que apoyar a un alegado
pelotero que utilizó esteroides y luego confrontó
al congreso. Parafraseando al Big Mac en el Capitolio,
él no está aquí para hablar sobre
la votación del Salón de la Fama. Pero
nosotros sí, y he aquí como luce el panorama
hasta el 2010:
Aspirantes 2008
Justice bateó 305 jonrones, conectó uno
decisivo en el juego 6 de la Serie Mundial de 1995,
y estuvo casado con Halle Berry. Ese último dato
podría ayudarlo a mejorar su VORP y ganar algunas
acciones.
Raines, quien se robó un máximo de 90
bases en 1983, se estafó 70 ó más
seis veces.
Pero la clase del próximo año es claramente
Raines, la respuesta de la Liga Nacional a Rickey Henderson
durante su mejor época en Montreal.
No es siempre bueno comparar miembros del Salón
de la Fama, pero Raines compara favorablemente con Lou
Brock, el velocista de los Cardenales que llegó
a Cooperstown gracias a sus 3,023 hits de por vida y
938 bases robadas. Raines terminó con 2,605 hits
y 808 robos, pero sobrepasa a Brock en algunas áreas:
“Raines tiene mejor porcentaje de bases robadas
(84.7 porciento) que Rickey Henderson (80.8 porciento)
o Brock (75.3 porciento).
“Raines finalizó tercero con promedio de
embase de .385 comparado con .343 de Brock.
“Raines logró 1,330 bases por bolas, y
sólo se ponchó 966 veces. Brock, en contraste,
caminó 761 veces y se ponchó en 1,730
ocasiones.
Raines tiene algún equipaje personal que sobrepasar.
Durante los juicios de drogas en Pittsburgh a principios
de los años 80, Raines testificó que tenía
un gramo de cocaína en el bolsillo de su uniforme,
que la olía durante los juegos, y que se deslizó
de cabeza en una base en una ocasión para no
romper el envase. No exactamente una imagen positiva.
Pero, de nuevo, los votantes no pasaron mucho tiempo
moralizando en torno a las indiscreciones de Paul Molitor
con cocaína y marihuana. Raines trató
su problema y rehabilitó su imagen, y fue una
figura simpática al final de su carrera, contribuyendo
de forma desinteresada viniendo del banco para dos equipos
campeones de Serie Mundial en Nueva York y batallando
contra el lupus antes de su retiro.
El ex lanzador de Montreal, Steve Rogers, ahora un
oficial de la Asociacion de Jugadores, le dice a la
gente que ha jugado con cuatro miembros del Salón
de la Fama en su carrera. Gary Carter y Tony Pérez
ya están en el club, y Rogers cree que Dawson
y Raines deben unírseles. Cita a Dawson por su
juego completo y su habilidad para cargar un equipo,
y a Raines por su velocidad, sus habilidades como abridor
y su manera de afectar un partido en varias formas.
Como muchos ex compañeros, Rogers se entusiasma
al catalogar a Dawson y Raines como líderes y
exhalta su presencia en los camerinos.
“Cuando mencionas sus nombres al mismo tiempo,
lo primero que visualizo es ellos poniéndose
medias en sus manos, y parándose en medio del
camerino en sus pantaloncillos y chanclas, boxeando”,
dijo Rogers. “Se la pasaban gritándose
y mortificándose el uno al otro, mientras el
resto del equipo los vitoreaba”.
Henderson, el líder robador de todos los tiempos
con 1,406, tiene 468 robos más que Lou Brock.
En lo último que supimos de él, Henderson
era un instructor de primavera para los Mets, enseñándole
a José Reyes el fino arte del robo de bases.
A menos que algún desesperado equipo de grandes
ligas esté buscando algún ex abridor legendario
para que se consiga algunas bases por bolas claves,
y le de una oportunidad a Henderson another shot, se
encuentra a 30 meses de dar lo que debe ser uno de los
más entretenidos discursos en la historia de
Cooperstown.
Pero de nuevo, Rickey es cuatro meses más joven
que Julio Franco, así que uno nunca sabe si sus
días como pelotero se han acabado del todo.
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