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Viernes, 12 de enero del 2007

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LA VIDA

Cómo ser un buen anfitrión sin preocuparse por la cocina

JACLIN CAMPOS
 
Ahora los dueños de casa pueden disfrutar a plenitud las reuniones en su hogar.

SANTO DOMINGO.- Hasta hace relativamente poco tiempo, todas las pequeñas celebraciones realizadas en casa implicaban correr de un lado a otro contra el tiempo para adquirir los ingredientes de la más sencilla picadera y, después de este trajín, “abandonar” a los invitados para pasar un rato en la cocina preparando los bocadillos o recetas que degustarían.

Pero, como las costumbres cambian con el paso del tiempo, el mercado ofrece soluciones para evitar el trajín descrito anteriormente y permitirle a usted que, como buen anfitrión, esté al lado de sus invitados y no preocupada por los afanes culinarios.

Muchas de las empresas de catering y bufés, tradicionalmente asociadas a grandes fiestas y a banquetes para decenas o cientos de personas, también sirven comida para reuniones reducidas de hasta cinco o seis personas, y las pasadas festividades navideñas constituyen un buen ejemplo de ello, pues para dicha época hay hogares que ya optan por ordenar su cena de Nochebuena o de Nochevieja en lugar de prepararla en casa.

Xiomara Jiménez de Martínez, vicepresidenta de Larissa Saviñón y Asociados, empresa de catering, afirma que la mayor ventaja de recurrir a esta opción radica en que al iniciar la reunión la comida ya está hecha y las personas que la van a degustar pueden ir llegando y departiendo a tiempo completo con sus anfitriones sin que estos últimos tengan que repartirse entre los visitantes y la cocina. “Tú estás sentada y a la hora de comer, pues, ya la comida está lista”, dice Jiménez de Martínez.

Disfrutar a plenitud
De modo que estos servicios permiten a los dueños de casa disfrutar a plenitud su reunión. La comodidad resulta evidente para aquellas familias que han tenido algún inconveniente de último minuto con los empleados del servicio y para aquellas personas que generalmente se cohíben de invitar grupos a su casa para no poner en evidencia sus limitaciones en el arte culinario.

La demanda de este servicio ha aumentado considerablemente para actividades más íntimas como “baby showers”, despedidas de solteros, cumpleaños pequeños, reuniones entre amigos y otros eventos.
“Y el servicio tampoco no es tan caro o sea que uno podría permitirse ese ‘lujito’, como dicen, de no tener que estar afanando tanto”, asegura Jiménez de Martínez. “No es tanto como bajo pero es asequible”.

Con una inversión mínima apróximada de 200 pesos por persona, se puede atender a los invitados “como Dios manda” y, si gusta, darse su vueltecita por el salón de belleza, en lugar del supermercado, o arreglarse con calma en vez de correr a buscar a último minuto ese hielo o esos platos desechables que olvidó comprar al salir de su trabajo. A la hora de contratar una empresa de catering, hay que tener una idea exacta de la cantidad de invitados que recibirá, del presupuesto con que cuenta y del tipo de actividad de la que se trata: si es formal o informal, si predominan jóvenes, niños o adultos...

Esta última información determina el tipo de menú ideal para su fiesta. Jiménez de Martínez dice que para una reunión de jóvenes o adolescentes sería genial montar una mesa de sushi o de tacos, platos que ese grupo de edad adora, “pero para los mayores hay que hacer algo más tradicional”.

Tener la fecha exacta de la actividad también es importante. En temporada baja, puede ordenar la comida con dos o tres días de antelación, pero para épocas de gran movimiento, como fin de año, se necesita ordenar con más tiempo.

Para elegir la empresa ideal, tome en cuenta las recomendaciones de amigos y conocidos que hayan tenido experiencia contratando un negocio en específico.

“Casi todas las compañías que se dedican a esto son muy buenas, este tipo de servicios ha proliferado muchísimo, pero generalmente la gente los escoge por recomendación.

La mejor propaganda de este tipo de negocios son los comentarios y recomendaciones de los propios clientes”, expresa Jiménez de Martínez, quien además informa que para las festividades especiales aumenta la demanda. Aparte de las ya citadas fiestas de Navidad y fin de año, el Día de las Madres, de los Padres y el de las Secretarias motivan a la clientela a solicitar picaderas, cenas y almuerzos especiales. Para San Valentín, por ejemplo, Larissa Saviñón y Asociados ofrece cenas para dos personas.

“Pero es sólo para esa fecha especial, porque no nos resulta mucho, porque se encarece mucho, cuando hay más personas el costo es menor”, aclara Jiménez de Martínez.

 
 
 
 
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