 |
 |
|
 |
| Ahora
los dueños de casa pueden
disfrutar a plenitud las reuniones
en su hogar. |
|
|
|
 |
SANTO DOMINGO.- Hasta
hace relativamente poco tiempo, todas las pequeñas
celebraciones realizadas en casa implicaban correr de
un lado a otro contra el tiempo para adquirir los ingredientes
de la más sencilla picadera y, después
de este trajín, “abandonar” a los
invitados para pasar un rato en la cocina preparando
los bocadillos o recetas que degustarían.
Pero, como las costumbres cambian con el paso del
tiempo, el mercado ofrece soluciones para evitar el
trajín descrito anteriormente y permitirle a
usted que, como buen anfitrión, esté al
lado de sus invitados y no preocupada por los afanes
culinarios.
Muchas de las empresas de catering y bufés,
tradicionalmente asociadas a grandes fiestas y a banquetes
para decenas o cientos de personas, también sirven
comida para reuniones reducidas de hasta cinco o seis
personas, y las pasadas festividades navideñas
constituyen un buen ejemplo de ello, pues para dicha
época hay hogares que ya optan por ordenar su
cena de Nochebuena o de Nochevieja en lugar de prepararla
en casa.
Xiomara Jiménez de Martínez, vicepresidenta
de Larissa Saviñón y Asociados, empresa
de catering, afirma que la mayor ventaja de recurrir
a esta opción radica en que al iniciar la reunión
la comida ya está hecha y las personas que la
van a degustar pueden ir llegando y departiendo a tiempo
completo con sus anfitriones sin que estos últimos
tengan que repartirse entre los visitantes y la cocina.
“Tú estás sentada y a la hora de
comer, pues, ya la comida está lista”,
dice Jiménez de Martínez.
Disfrutar a plenitud
De modo que estos servicios permiten a los dueños
de casa disfrutar a plenitud su reunión. La comodidad
resulta evidente para aquellas familias que han tenido
algún inconveniente de último minuto con
los empleados del servicio y para aquellas personas
que generalmente se cohíben de invitar grupos
a su casa para no poner en evidencia sus limitaciones
en el arte culinario.
La demanda de este servicio ha aumentado considerablemente
para actividades más íntimas como “baby
showers”, despedidas de solteros, cumpleaños
pequeños, reuniones entre amigos y otros eventos.
“Y el servicio tampoco no es tan caro o sea que
uno podría permitirse ese ‘lujito’,
como dicen, de no tener que estar afanando tanto”,
asegura Jiménez de Martínez. “No
es tanto como bajo pero es asequible”.
Con una inversión mínima apróximada
de 200 pesos por persona, se puede atender a los invitados
“como Dios manda” y, si gusta, darse su
vueltecita por el salón de belleza, en lugar
del supermercado, o arreglarse con calma en vez de correr
a buscar a último minuto ese hielo o esos platos
desechables que olvidó comprar al salir de su
trabajo. A la hora de contratar una empresa de catering,
hay que tener una idea exacta de la cantidad de invitados
que recibirá, del presupuesto con que cuenta
y del tipo de actividad de la que se trata: si es formal
o informal, si predominan jóvenes, niños
o adultos...
Esta última información determina el
tipo de menú ideal para su fiesta. Jiménez
de Martínez dice que para una reunión
de jóvenes o adolescentes sería genial
montar una mesa de sushi o de tacos, platos que ese
grupo de edad adora, “pero para los mayores hay
que hacer algo más tradicional”.
Tener la fecha exacta de la actividad también
es importante. En temporada baja, puede ordenar la comida
con dos o tres días de antelación, pero
para épocas de gran movimiento, como fin de año,
se necesita ordenar con más tiempo.
Para elegir la empresa ideal, tome en cuenta las recomendaciones
de amigos y conocidos que hayan tenido experiencia contratando
un negocio en específico.
“Casi todas las compañías que
se dedican a esto son muy buenas, este tipo de servicios
ha proliferado muchísimo, pero generalmente la
gente los escoge por recomendación.
La mejor propaganda de este tipo de negocios son los
comentarios y recomendaciones de los propios clientes”,
expresa Jiménez de Martínez, quien además
informa que para las festividades especiales aumenta
la demanda. Aparte de las ya citadas fiestas de Navidad
y fin de año, el Día de las Madres, de
los Padres y el de las Secretarias motivan a la clientela
a solicitar picaderas, cenas y almuerzos especiales.
Para San Valentín, por ejemplo, Larissa Saviñón
y Asociados ofrece cenas para dos personas.
“Pero es sólo para esa fecha especial,
porque no nos resulta mucho, porque se encarece mucho,
cuando hay más personas el costo es menor”,
aclara Jiménez de Martínez.
|