| BUENOS
AIRES/AP.- En un año de elecciones presidenciales,
una encendida polémica se ha desatado en la Argentina
en torno a porqué recién ahora, a más
de 30 años de los hechos que se le imputan, la
justicia ha pedido la extradición y procesamiento
de la ex mandataria Isabel Perón.
La ex presidenta, de 75 años, está radicada
en Madrid desde 1981 y es acusada por violaciones a
los derechos humanos ocurridos durante su gobierno.
El presidente Néstor Kirchner sostuvo que hay
un clima nacional crecientemente favorable a no tolerar
ninguna clase de impunidad, opinión compartida
por otros analistas y dirigentes políticos.
Pero los opositores moderados y derechistas del gobierno,
y un sector de la prensa, creen ver en la acción
judicial una presión ejercida por Kirchner para
distraer a la opinión pública y tender
una “cortina de humo” sobre otros acontecimientos
que el gobierno querría hacer olvidar.
La justicia española dispuso el viernes la detención
e inmediatamente después la libertad provisional
de la ex presidenta, mientras se sustancia el juicio
de extradición pedida por el juez federal Raúl
Acosta, de la provincia de Mendoza. La señora
de Perón rehusó viajar voluntariamente
a la Argentina.
El magistrado la acusa de haber firmado decretos que
autorizaron a los militares a “aniquilar el accionar
de elementos subversivos”, en virtud de los cuales
un joven de Mendoza fue detenido y “desaparecido”.
Triple A
Otro juez federal, Norberto Oyarbide, de esta Capital,
investiga las actividades de un grupo parapolicial,
la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), organizado
y amparado por el gobierno de Isabel Perón, que
dio muerte a unos 1,600 peronistas de izquierda y marxistas.
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