Tanto tantos se acostumbraron a
vernos juntos que nos suponen siempre
inseparables y sin secretos. No
piensan que los hermanos hacen familia
aparte y se mudan aunque vivirán
bajo el mismo techo del cariño.
En estos días, como te habrá sucedido
cuando hace dos años me tocó
a mi el susto, innumerables personas
me han preguntado: ¿cuál es la verdad
de lo que tiene Freddy? Y a todos he
respondido: Mi compadre está en chequeo
y reparación.
Chequeando y reparando
su organismo que, como todo
vehículo usado por mucho tiempo, con
el mayor rendimiento, y, en este caso,
con tantas vías recorridas, tantas vidas
salvadas y tantas metas alcanzadas,
necesita cambios. Ahora, hermano,
que la reparación principal ha salido
como conviene al plan de Dios y a
los intereses de nuestro país y que ya
no estás bajo anestesia, tengo palabras
para ti. Sé que nunca te sentiste
solo, te sentiste y te sientes sostenido,
no por la cama de un hospital sino
por la base más poderosa: millones de
personas acompañando a tus médicos,
a Pilar y a tus hijos y nietos, con el
mayor poder de curación: la oración; y
con el mejor médico de todos los tiempos:
Dios, teniendo como asistente a
su hijo Jesús, el más experto sanador
que ha conocido la humanidad. Ojalá,
ya jamás te separes de quien tú llamas
“ese grandazo”. ¿Sabías que
bilis
también significa cólera, enojo, irritabilidad?
Entonces, ya sabes por dónde
empezar a cuidarte, porque esa tendencia,
en ti, es de fábrica. Cuida tu vida,
amado copadre de Yaqui Junior y
Yan Piero, que, en nuestro país, tu vida
obra para gloria de Dios. Amén.
|