Para
los perredeistas las tensiones
están en su punto más alto,
pero casi llegando a su final.
El próximo fin de semana será
el despelote, una prueba de fuego
que demostrará si el partido
blanco resiste este jamaqueo sin
dividirse otra vez.
Hatuey, tranquilito, está esperando
a ver cuanto disgusto le llenará
el buche a su PRSD, porque
sin dudas que muchos disgustados
encontrarán refugio junto al
Cacique cuando los resultados no
sean muy de su agrado ni llenen
sus espectativas.
Los peledeistas, en cambio, están
comenzando a acercar la braza al
fogón. Hasta abril tendrán tiempo
de darse funda. Ya Danilo está
recorriendo el país y José Tomás
está en su típico trabajo calladito.
Leonel, en sus trece, parece
moverse como si no lo tocara el
polvo que levantan sus dos contrincantes
en el PLD.
El horno peledeista recién comienza
a calentarse. Ojalá que
aguante temperatura.
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