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Es el tema del dí a. Lo que Hugo Chávez
tiene de bueno es que deja mal parados a
todos aquellos que, timoratos y siempre
atentos a lo políticamente correcto, le
aplauden y dicen que en Venezuela hay
una democracia. Y no hablemos de los
testaferros: a esos los compra, dispone
de ellos y, llegado el caso, los humilla. Y
a los que promueve, si se apartan de la
lí nea, los insulta soezmente. Es que con
el presidente venezolano no hay alternativas,
se aceptan sus favores, premios y
ayudas (no reembolsables) pero a la vez
se debe aceptar todo lo que él dice y dispone,
y sin chistar. Pero Chávez también
comete imprudencias. Quizás lo hace
porque no está preparado o por soberbia:
se siente omnipotente y está convencido
de que no lo para nadie.
El insulto
a Insulza, por ejemplo, se da a solo un
mes de que la OEA bendijera las elecciones
que él ganó, pasando por alto los ataques
a la prensa, los abusos de poder, el
reparto de dinero entre amplios sectores
de la población, el hecho de que nunca se
aclarara la existencia real de unos cuantos
votantes de más, que ya en el referéndum
anterior aparecí an en los registros
electorales y muy en especial, la amenaza
a los funcionarios que no votaran a
favor de él.
(Ahora que se apresta
a nacionalizar la electricidad y teléfonos,
como inicio de una larga serie
de estatizaciones, si hubiera elecciones
ganarí a mucho más cómodo, sobre
todo teniendo en cuenta que aquellos
funcionarios que no voten por él pierden
el empleo). Y esa es una de las cosas que
hay que agradecerle a Chávez: él constituye
una prueba irrefutable de que
no siempre la realización de elecciones
garantizan gobiernos democráticos, (ver
Stroessner, Somoza, etc.) ni siempre las
elecciones son limpias porque el dí a de
los comicios la gente pueda ir a votar sin
que nadie se lo impida ni la presione en
ese momento. También confirma que la
lucha contra la corrupcion y por la trasparencia
es un cuento preelectoral.
¿Quién sabe y quién controla cómo
se maneja el dinero público en Venezuela?
¿En qué gasta Chávez y entre
quiénes reparte el dinero de los
venezolanos? Y para que no exista ningún
riesgo de que eso se sepa, el Presidente
bolivariano pretende ahora quitarle
toda autonomía al Banco Central.
Paralelamente seguirá su arremetida
contra la prensa y para evitar
los contrapesos -y contratiempos- de la
separación de poderes ordenará
a la asamblea legislativa que le
dé cobertura legal a su política de
gobernar por decreto. En cuanto
al Poder Judicial, ese es un tema que ya
tiene resuelto. |