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SANTO DOMINGO.- Hablar
de bilirrubina, al menos en República Dominicana,
es evocar la canción de Juan Luis Guerra. Pero,
cuidado. Más que un ritmo que a cualquiera le
hace mover el esqueleto, es un producto derivado del
metabolismo de la hemoglobina que, cuando se eleva,
la piel y los tejidos toman un color amarillo que se
llama ictericia. La bilirrubina puede ser total, conjugada
o no conjugada, directa o indirecta.
El tema se desarrolla a propósito del caso de
una señora que un día cualquiera de diciembre,
se levantó y al mirarse al espejo se dio cuenta
que sus ojos y su piel tenían un color amarillo
fuera de lo normal. La alarma era de esperarse y la
visita al médico fue la mejor decisión.
Luego de unos exámenes simples, un especialista
le diagnosticó que su problema obedecía
a que la bilirrubina se le había regado por el
cuerpo. Para conocer el origen de la afección,
fue remitida a hacerse los estudios de lugar, los cuales
todavía se está practicando. Al respecto,
la endocrinóloga Agustina González asegura
que dependiendo de cuál sea el origen de la bilirrubina
elevada, puede determinarse si se trata de un problema
de hígado o de las vías biliares. El primero
se desarrolla por la elevación de la bilirrubina
no conjugada y el segundo por el alza de la conjugada.
Explica que para saber de qué se trata es necesario
realizar un análisis de rutina para medir la
bilirrubina total con la directa y la indirecta, sabiéndose
que entre un 70 y un 85 por ciento corresponde a la
bilirrubina no conjugada o indirecta. Informa que en
los pacientes con ictericia se mide la bilirrubina total,
la directa y la indirecta. Cuando la fracción
conjugada o directa está elevada, más
de un 50 por ciento de la bilirrubina total, es que
hay un problema en la vía biliar por cálculos,
inflamación o tumores. Sin embargo, González
advierte que cuando la bilirrubina directa o conjugada
es menor del 20 por ciento, la hipobilirrubinemia es
del tipo indirecto o no conjugada y puede ser debido
a hepatitis o a un aumento de destrucción de
hematíes. Una vez se conoce cuál es el
problema, llega el momento de aplicar un tratamiento
que siempre será acorde con el origen de la afección.
De ahí la importancia de saber qué es
lo que provoca la elevación.
Consecuencias
Según la endocrinóloga Agustina González,
los niveles aumentados de bilirrubina directa o conjugada
pueden indicar que hay problemas de cirrosis, hepatitis,
obstrucción de vía biliar, la cual se
verifica en colangitis y colelitiasis. También
puede provocar tumores de vías biliares, síndrome
de Dubin-Johnson y síndrome de rotor.
En tanto, dice que los niveles aumentados de bilirrubina
total e indirecta o no conjugada pueden indicar anemia
hemolítica, eritroblastosis fetal, enfermedad
de Gilbert, ictericia fisiológica del recién
nacido, otras anemias, problemas en las transfusiones
de sangre y resolución de un gran hematoma.
Proceso
La especialista explica que los hematíes al degradarse
liberan la hemoglobina que es metabolizada a dos moléculas,
que son el grupo hemo y el grupo globina.
El primero se transforma en biliverdina y ésta
a su vez en bilirrubina, a la cual se le llama “no
conjugada” o indirecta.
Añade que al pasar por el hígado esta
bilirrubina se conjuga con ácido glucurónido
transformándose en bilirrubina “conjugada”
o directa.
González explica que el hígado segrega
esta bilirrubina directa a través de las vías
biliares hacia el intestino, al metabolizarse por la
flora intestinal se convierte en urobilinas que dan
el color marrón a las heces.
Parte de estas urobilinas se reabsorben y pueden aparecer
en la orina en forma de urobilinógeno.
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