A estas
alturas ya muchos tenemos nuestra lista de metas para
el año, y plasmamos nuestros más profundos
anhelos en un plan y en muchos casos, sentimos una gran
nostalgia por las cosas que nos quedaron pendientes
de realizar.
Las metas que hemos alcanzado, a veces se nos olvidan.
Esta inclinación por concentrar nuestra razón
en las carestías y sufrir amnesia sobre los buenos
tiempos, y rara vez nos regocijamos por todo el trecho
que hemos recorrido y que hemos enfrentado con valentía
y templanza.
Invito hoy a todos los paseadores dominicales a felicitarse,
a recrearse haciendo la retrospectiva de lo que ha sido
su vida en los últimos meses.
Revisen cuáles han sido sus logros, qué
diversidad de pruebas enfrentaron, cuántas barreras
saltaron, cuántos aciertos tuvieron, piensen
qué tiempo dedicaron a celebrar su atinadas decisiones
y decidan que cada regocijo venidero será celebración
extendida y saboreo constante porque nos lo merecemos.
Valoren sus logros.
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