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SANTO DOMINGO.- La designación
del 2007 como “Año del Libro y la Lectura”
ha creado muchas expectativas en la clase cultural e
intelectual del país. La pregunta es si realmente
este año será dedicado a este objeto,
“depositario de la cultura de la humanidad y el
instrumento más efectivo en la difusión
del conocimiento”, tal como se declara en el decreto
619-06, que lo promueve.
Ciertamente, se han hecho diversos esfuerzos –aunque
dispersospara contrarrestar la falta de interés
por la lectura que ha llevado al colapso a los libreros
y, por supuesto, ha diluido muchas musas de algunos
escritores, por lo que urge no simplemente dedicarle
un título, sino rescatarlo.
Pero, no es tan fácil como así parece,
en un país donde el índice de analfabetismo
cada día es mayor, donde 18 de cada 100 personas
de más de 10 años no sabe leer ni escribir,
y donde más de la mitad de la población
nacional nunca ha tenido en las manos un libro y nunca
ha visitado una librería, de acuerdo con encuestas
y estimaciones recientes.
Un estudio realizado por Alfalit Internacional en
febrero del 2006, da cuenta de que el 13 por ciento
de los niños con edades comprendidas entre 7
y 12 años no asiste a la escuela, mientras que
la Organización de las Naciones Unidas para la
Infancia (Unicef) consideró que el 15.6 por ciento
de los menores entre 10 y 17 años no sabe leer
ni escribir.
Pero, también existe otro tipo de analfabetismo,
el de los no lectores, que aún “sabiendo
leer” no les interesa en lo absoluto adentrarse
en ese mundo, y que en su vida sólo han leido
los textos obligados asignados en las escuelas o universidades.
Esta realidad demuestra que 365 días no bastarán
para crear lectores. Hay que dar pasos muy firmes y
significativos para que se pueda romper la barrera del
analfabetismo que impide avanzar a los países
en vías de desarrollo.
Retos
En relación con este esfuerzo gubernamental,
Virtudes Uribe, presidenta de la Cámara Dominicana
del Libro dijo que ha sido un paso que han recibido
con entusiasmo; sin embargo, consideró que tanto
el presidente de la República como los organismos
que se han designado para que implanten las políticas
con el libro tienen ante sí un inmenso reto.
“Yo digo que hasta ahora con el libro aquí
no se ha hecho absolutamente nada, comenzando con que
tendríamos que iniciar un gran programa en el
ámbito nacional de alfabetización porque
el índice de analfabetismo en el país
es una de las principales retrancas para que el libro
no circule en la forma en que debe”, dijo.
Agrega, que hay que ejecutar programas de incentivo
a la lectura, porque en los barrios no existen bibliotecas,
y tienen que instaurarse las bibliotecas populares que
puedan tener una serie de actividades con el libro en
la que se integren también las juntas de vecinos
y las iglesias.
Además, hay que lograr que las escuelas y los
colegios organicen sus bibliotecas, de acuerdo con los
planes de estudios de las Secretaría de Estado
de Educación.
Otra de las sugerencias de la Cámara del Libro
es que las olimpiadas de lecturas tienen que organizarse
y estar sujetas a través de las bibliotecas populares
y bibliotecas móviles que se deben crear. Pero
todo eso tiene que ir acompañado de una publicidad
continua y tenaz y debe ser un trabajo en conjunto.
“Uno de los peligros que yo puedo percibir es
que se haga un trabajo disperso, y si se hace así
no funcionaría; tiene que ser un solo trabajo,
en conjunto monolítico para que eso pueda funcionar”,
agregó Uribe.
El costo del libro
“Otros de los problemas que hay que enfrentar
es el costo de los libros, ya que el libro dominicana
ha subido de precio porque los insumos para elaborarlo
también han subido”.
“Se necesita el apoyo del Estado; definitivamente
el libro dominicano que está en desventaja con
el libro extranjero tiene que abaratarse (porque el
libro extranjero, que se le ha quitado el recargo cambiario
y los impuestos, lo único que puede gravarlo
ahora es la prima del dólar o del euro). Hay
que darle apoyo al libro dominicano en este año
del libro y la lectura al igual que a las librerías”.
“El Gobierno dominicano tiene que darle todo
el apoyo necesario y todas las facilidades necesarias
para que las publicaciones dominicanas se abaraten,
para que haya políticas claras sobre la venta
del libro, porque el libro no es un bien para ser regalado,
sino que tiene un valor en el mercado y todos tenemos
que pagar ese valor”, declaró Uribe.
Las librerías
En cuanto a las librerías, el Gobierno tiene
que darle todas las facilidades y todo el apoyo. “Eso
de que ahora tenemos que pagar más impuestos
se hace más difícil porque ellos saben
muy bien cómo en la Zona Colonial habían
16 librerías y nada más hay cinco y fuera
de esta zona había veinte y quedan once, eso
quiere decir que es un negocio que no tiene incentivo
y no atrae y eso tiene que terminar”.
“Las librerías deben verse no como un
negocio lucrativo, sino como centro que falicite a las
personas el vivir decentemente, y es dándoles
el apoyo, porque a nadie se le ocurre hoy montar una
librería, porque no hay incentivo; en los últimos
años surgieron tres y las tres quebraron (Alejandría,
Ateneo y Letra Gráfica) y eso es grave”,
dijo.
Las personas que viven en las provincias –exceptuando
Santiago y Puerto Plata- que quieren leer y estar al
día tienen que venir a Santo Domingo.
“Lo que hay que hacer con las librerías
es inmenso porque no se ha implementado nada, absolutamente,
ahora es que vamos a arrancar, y creo que hay voluntad,
que es muy importante para hacerlo y eso nos llena de
optimismo y ya está en un decreto”, dijo.
“Preocupa la falta de visión en las Ferias
Internacionales del Libro, evento que aprovechan algunas
instituciones gubernamentales para hacer exhibiciones
opulentas que en nada contribuyen con el objetivo de
la actividad cultural para un país con un índice
de lectura tan bajo como el nuestro.
Esa inmensa inversión en stands debe hacerce,
por ejemplo, en bonos para que los estudiantes puedan
comprar libros, tal como lo hizo en la feria pasada
la Lotería Nacional, lo cual ha repercutido positivamente”.
El Estado debe servir como creador de consumidores
no como competencia de las librerías y las editoriales;
debe crear lectores a través de los diferentes
clubes y de las escuelas, pero nunca debe ser competencia
de los profesionales del comercio libro.
Retomando las palabras de Gustavo A. de los Santos
Coll, colaborador de LISTÍN DIARIO, “Dime
lo que lees y te diré lo que eres”, el
esfuerzo también debe dirigirse en fomentar la
“buena lectura”, en una campaña tenaz,
pero sobre todo constante, para estrechar la brecha
social. Ya once países de Hispanoamérica,
como Argentina, Brasil, El Salvador, España,
México, Panamá, Paraguay, Portugal, Venezuela,
Perú y Uruguay tienen estructurados planes nacionales
de lectura en el área de Educación, con
diversas denominaciones, a largo plazo, lo cual garantiza
un cambio en el fomento del libro y la lectura.
POLÍTICAS
La Comisión Nacional para el Fomento del Libro
y la Lectura, creada a través de la disposición
620-06, tiene en sus manos una ardua tarea.
Dicha comisión está encabezada por el
secretario de Estado de Cultura, José Rafael
Lantigua, quien declaró en este sentido que el
presente año será crucial para solidificar
planes de fomento de la lectura, para retribuir con
acciones firmes y consensuadas con miras a desarrollar
programas que incentiven la práctica lectoral
entre jóvenes y adultos.
La integran, además, la primera dama de la República,
Margarita Cedeño de Fernández, quien está
realizando una labor de alfabetización importante
con su programa “Prepárate para Competir”;
el rector de la UASD, Roberto Reyna, quien mantiene
programas dirigidos en ese sentido, a través
de la Escuela de Pedagogía; la Cámara
Dominicana del Libro, Virtudes Uribe.
De igual modo, los secretarios de la Presidencia, de
Educación, de Educación Superior, Ciencia
y Tecnología, los directores generales del Libro
y la Lectura, de la Biblioteca Nacional, y la Feria
del Libro.
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