A medida
que las principales bolsas van camino a crear mercados
mundiales, los American Depositary Receipts (ADR) —los
títulos de empresas extranjeras que cotizan en
las bolsas de Estados Unidos— registraron niveles
históricos en 2006.
El volumen de negociación de los ADR terminó
el año en más de US$1,58 billones, un
alza frente a US$963.000 millones en 2005, según
datos de J.P. Morgan Worldwide Securities Services,
una filial de J.P. Morgan Chase & Co.
El aumento del interés en los ADR refleja la
diversificación de los portafolios, un mejor
desempeño de las acciones no estadounidenses
en comparación al Promedio Industrial Dow Jones
y el índice de 500 acciones de Standard &
Poor’s y la “debilidad continua del dólar
frente a las monedas extranjeras”, afirma Christopher
Sturdy, vicepresidente ejecutivo y director de la División
Depositaria de Bank of New York, la cual actúa
como agente de transferencias para los ADR. Sturdy también
resalta que en los últimos años los fondos
de cobertura han comenzado a invertir más en
el extranjero, lo que también ha contribuido
al crecimiento de los ADR.
Según J.P. Morgan, existen 450 ADR que cotizan
en las grandes bolsas de EE.UU., como la de Nueva York,
el mercado electrónico Nasdaq y la American Stock
Exchange.
“Creo que los ADR se prefieren porque son más
fáciles”, dice Yxa Bazan, directora de
ADR para América Latina en J.P. Morgan. Los inversionistas
en EE.UU. pueden comprar fondos mutuos que invierten
en acciones extranjeras, pero comprar acciones directamente
en bolsas extranjeras puede ser difícil debido
a las conversiones de las divisas y las distintas regulaciones,
entre otras cosas. Con los ADR, “los inversionistas
estadounidenses pueden comprar esas acciones (en compañías
extranjeras) en dólares mediante métodos
y protocolos familiares”, dice Andy Nybo, asesor
de TABB Group, una firma de investigación de
mercado de EE.UU.
Queda por ver si el surgimiento de grandes bolsas mundiales
reducirá en el futuro el papel de los ADR. La
fusión de NYSE Group Inc., operador de la Bolsa
de Nueva York, y Euronext NV, que posee cuatro mercados
bursátiles europeos, ha sido aprobada por los
accionistas de ambas compañías y espera
ahora la aprobación de las autoridades. La semana
pasada, NYSE Group anunció que adquirirá
una participación de 5% en la Bolsa Nacional
de India. Mientras tanto, el Nasdaq está haciendo
una oferta —de momento poco exitosa— por
la London Stock Exchange.
Aun si se crean bolsas globales, los expertos piensan
que los distintos sistemas reguladores continuarán
dificultando a los inversionistas estadounidenses la
compra de acciones extranjeras. Por eso, Sturdy cree
que los ADR seguirán siendo una buena opción
para los inversionistas en EE.UU. Los 10 mayores ADR
representan más del 25% del valor total de todos
los ADR, según Bank of New York. Entre éstos
figuran el proveedor inalámbrico mexicano América
Móvil, la petrolera Royal Dutch Shell, y el gigante
farmacéutico británico GlaxoSmithKline.
Los ADR podrían coexistir con las potenciales
bolsas globales que se formarían a medida que
los inversionistas invierten en pequeños mercados
emergentes donde los sistemas de regulación no
están tan desarrollados como en EE.UU. y no hay
suficiente liquidez, dice Nybo. “Incluso si las
bolsas globales están todas interconectadas,
las posibilidades de que uno pueda comprar o vender
una acción directamente en un mercado extranjero
no son de las mejores”, opina.
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