Escribo
hoy como comunicador que siempre ha sido constitucionalista
y que está convencido de que el problema fundamental
de la crisis en la sociedad dominicana de hoy es el
irrespeto a la institucionalidad. Recientemente, José
Miguel Soto Jiménez, en su tesis de que la RD
es hoy un país de antinomia o contradicción
con la ley, usaba la cita de “los dos países:
el país legal y el país real”.
Personalmente, me preocupa la aparente
pérdida de soberanía del Poder Judicial,
dado que los procesos judiciales tienen por escenario
los medios de comunicación más que los
estrados de los tribunales regidos por jueces y procedimientos
legales. Es preocupante porque el gran poder de los
medios puede contaminar y hasta manipular el ánimo
de los jueces y la correcta administración de
justicia como lo que debe ser el Poder Judicial: un
poder libre y soberano conforme a los dictados de la
Constitución y las leyes.
Se me ocurre que podría rescatarse
esa soberanía, aparentemente perdida, si se dotara
al Poder Judicial de frecuencias y equipos de radio
y televisión, además de un portal en la
red de internet que hiciera llegar, directamente y con
comentaristas judiciales de universidades, las incidencias
de los juicios en los tribunales, especialmente los
de cuello blanco y dinero sucio. Sé que Finjus
y otras fundaciones interesadas en la tranparencia y
la equidad en el ejercicio del Poder Judicial, aportarían
lo necesario para que en RD se procese la justicia directo
y en vivo.
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