Es
el que siempre se les hecha en la comida que les sirven
en las mesas electorales a la mayoria de los votantes,
cuando cada cuatro años son invitados por los
candidatos y candidatas de los diferentes partidos politicos
a sus fiestas de campaña y promesas electorales,
en donde por razones de necesidad y por entrega a sus
familias los humildes votantes se ven en la obligación
de entregarle a ellos el ahorro de su vida, *su voto*.
Y todo esto es, a cambio de poder llevarle a sus vástagos
una saludable e imaginada alimentación social
que lejos de ser saludable, útil y valedera,
termina siendo un atropello más a su frágil
y delicada confianza partidista.
La generosidad congrega a los hombres y la aspereza
los aparta. Tanto asi, que en el silencio del mundo
politico en que viven una gran parte de nuestros politicos,
estos siempre ven encendida la luz de su corazon a pesar
de que en nuestros pais vivimos siempre a oscuras, abriendo
sus puertas solo a quienes les conocen de cerca y les
dan claridad para continuar con su camino muy distante
al del pueblo que los eligió.
Pero, mas bella es la naturaleza, cuando la luz de
un pueblo como el nuestro y en medio de todas estas
falsedades politiqueras, crece con la libertad en medio
de su justicia social, redimida bajo el jubilo del campo,
con la salud del aire, allí, donde los hombres
y mujeres al despertar cada mañana ponen la frente
al yugo al igual que los bueyes.
Y cuando a un pueblo se les niegan las condiciones
de carácter social, politico y económico
para el mantenimiento de la libertad como hasta ahora
a estado sucediendo, es obra de un punto amargo en la
politica y de una alabanza a aquellos politicos que
nos gobiernan y nos niegan con sus acciones, nuestros
derechos sociales.
A quien salen a ver estos humildes y hambrientos dominicanos
al paso de las caravanas políticas en tiempo
de campaña, a los responsables y cultivadores
del punto amargo que hoy se sirve en las comidas que
reciben nuestros niños y niñas en las
escuelas, nuestros enfermos en los hospitales, pensionados
y jubilados.
En fin, el vicio de la politica tiene tantos cómplices,
que se hace necesario que la virtud de algunos politicos
que creo que las tienen, tambien tenga sus cómplices
que serian todos los que al igual que yo votaríamos
siempre y cuando el punto amargo deje de existir.
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