Son
muchos los acontecimientos que han cambiado y siguen
cambiando cada año, pero un acontecimiento especial
marco para siempre el comportamiento de la humanidad,
ese acontecimiento fue el nacimiento de Jesús
de Nazaret.
Por una acción divina, en la poquedad del hijo
de un humilde carpintero, se hizo realidad la grandeza
del hijo de Dios.
Fue un acontecimiento imperceptible para los hombres
de aquella época, sin bombos ni platillos, sólo
unos magos de oriente recibieron la luz divina para
poder adorar al niño Dios.
Treinta años más tarde, el pueblo recibiría
el mensaje de esa verdad reservada a la Virgen Maria.
Jesús es el Mesías, el hijo de Dios, el
salvador del mundo que se revela a través de
su palabra, a través de sus milagros, a través
de su estilo de vida, transmitido con amor y autenticidad
a sus discípulos, que luego tendrían la
misión de darlo a conocer al mundo.
Muchos han sido los santos y las santas que han recibido
esa revelación divina y muchos los hombres y
mujeres que se han convertido y han sido transformados
por medio de Jesucristo, teniendo sus vidas una dirección
espiritual hacia el camino de salvación.
Hoy después de aquel acontecimiento imperceptible
y cargado de humildad y de silencio, la humanidad rinde
un gran tributo a aquel acontecimiento, porque la historia
se dividió en antes y después de ese hecho,
lo que es reconocido mundialmente como la Era Cristiana.
Para adoptar el calendario no tuvieron que reunirse
las grandes potencias, ni fue por una resolución
de las Naciones Unidas, fue sólo por la decisión
libre y voluntaria de cada nación que después
de ponderar la reforma gregoriana aceptaron el calendario
por ser el mejor elaborado y preciso. El mismo cuenta
los años a partir del nacimiento de Cristo, estableciendo
así lo que es la ERA CRISTIANA.
La reforma Gregoriana fue aceptada inmediatamente
por los países católicos, España,
Portugal e Italia; Francia la aceptó en el 1582,
los Países Bajos en 1583, Alemania en 1584, Polonia
en 1587, Hungría en 1590, los estados protestantes
en 1700, Inglaterra en 1752, Japón en 1873, China
en 1912, Rusia en 1918, Rumania y Yugoslavia en1919,
Grecia en 1924, y Turquía en 1927.
Hoy todas las actividades mundiales en general, públicas
o privadas, comerciales o no, son referidas a la fecha
del nacimiento de Jesús. Sin embargo, muchas
personas cuando escriben la fecha correspondiente a
cada día, no piensan ni relacionan que están
escribiendo el tiempo transcurrido, desde el nacimiento
de Jesús hasta ese día. Este es un recordatorio,
extraordinario, mundial, sin fronteras políticas
ni religiosas.
Este acontecimiento tan especial, debe llamarnos a
una reflexión y saber, que sólo una intervención
divina, pudo conducir a esta increíble realidad
mundial. Es un reconocimiento a Jesús de Nazaret,
Rey de Reyes y Señor de Señores. Con referencia
al tema, plácenos compartir nuestra composición.
No fue una resolución
De las Naciones Unidas
Tampoco una imposición
Que acordaron las potencias.
Fue un asunto de conciencia
De buen juicio compartido
De una divina presencia
De un gran honor merecido.
Lo que Dios le ha concedido
La humanidad le confiere
Al Mesías que ha nacido
Al señor y Rey de Reyes.
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