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| El general Víctor
Leonardo Burgos estima que el
problema de las pandillas juveniles
no se resuelve con represión. |
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SANTO DOMINGO.- Las pandillas
o grupos que delinquen en los barrios y sectores del
país están integrados por jóvenes
de 12 a 20 años, pero en su mayoría son
reclutados desde los ocho años por el narcotráfico
y el crimen organizado, afirmó ayer el jefe de
la Dirección Central de Manejo de Grupos en Conflicto
con la Ley, general Víctor Leonardo
Burgos.
Al contar su experiencia y analizar la situación
que genera la delincuencia juvenil, el oficial de la
Policía dijo que se trata de un mal social que
no se resuelve sólo con la represión.
Precisó que muchos son sacados de las escuelas
porque desde los ocho años muestran un perfil
delictivo, siendo a los 12 cuando se integran a las
bandas juveniles.
Atribuyó la existencia de esos grupos a factores
que van desde lo económico, el entorno, la falta
de educación, la desintegración familiar
y la violencia en los hogares. Dijo que esa situación
determina que la juventud sea el segmento de la población
de mayor riesgo para ser influenciado y convencido por
el negocio del narcotráfico, bajo la ilusión
de que esa es la mejor vida, por lo que terminan integrándose
a esas asociaciones de delincuentes juveniles.
“Su vulnerabilidad”, expresa el general
Burgos, “se debe a que son jóvenes que
aún no están formados y resultan fáciles
de conducir a esa práctica, debido a los problemas
que arrastran desde su hogar, donde falta el padre o
la madre, o éstos nunca están el tiempo
necesario con ellos, entre otros factores de formación
educativo y laboral, unido a la falta de oportunidad
de la sociedad, amor y la pérdida de los valores
espirituales y humanos”.
A su juicio, ese panorama permite que el narcotráfico
y el crimen organizado sean los propiciadores de este
modo de delinquir, porque se alimenta de esa situación
en los barrios y sectores de todo el país, donde
procede a ubicar y reclutar a esos jóvenes para
inducirlos por el camino de la criminalidad. “Están
utilizando a esos jovencitos, yendo a las escuelas a
reclutarlos para ponerlos a traficar con drogas, desde
los ocho años los usan como mulas y a partir
de los 12 ya se tiran a las calles a cometer atracos,
robos y a la venta de drogas”, indicó.
Víctimas
Aseguró que desde muy pequeños esos menores
víctimas de esa situación social empiezan
a definir su perfil criminal y delictivo, convirtiéndose
en fumadores drogas, traficantes, se vuelven violentos,
abandonan los estudios y se alejan del hogar, porque
no saben hacer nada y carecen del mínimo de formación
educacional y laboral, cuya responsabilidad asegura
es de la propia sociedad dominicana.
Burgos estima que esos jóvenes “no tienen
la culpa, están acorralados por la propia sociedad
que sólo los ve como criminales, como victimarios
y no se da cuanta que esos jóvenes son así
porque se les ha robado la esperanza, que hasta los
padres les niegan el amor y todo el mundo los rechaza”.
Dijo que esa realidad la comprueba a diario, cada
vez que tienen que realizar un allanamiento para detener
a esos jóvenes que buscan en las pandillas o
grupos juveniles su forma de vida, porque al sentirse
atrapados acuden a alguien que los engaña a base
de mentiras y de presentarle un paraíso de placer,
de dinero y que promete darle todo lo que le hizo falta
en su casa.
Indica que los jóvenes que se apandillan o forman
grupos para delinquir, en la mayoría de los casos
ni siquiera tienen acta de nacimiento. Indicó
que por esa razón ellos no son culpables de no
asistir a una escuela. “Nadie mira esa situación,
sino que los acusan y los condenan, y exigen que los
maten, como si fuera esa la solución”,
agregó el oficial.
“Combatir las pandillas y la delincuencia juvenil”,
sostiene el general Burgos, “no es tan fácil
como se cree, porque se trata de un problema y la sociedad
tiene que comenzar a ver a esos jóvenes como
lo que son, víctimas y victimarios porque cometen
muchos delitos y crímenes forzados por los mismos
padres y por quienes critican su accionar, los cuales
crean las condiciones para que se dé esa práctica”.
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