El
alza de los precios del maíz, causada por el
auge en la demanda por etanol, se está sintiendo
desde las granjas estadounidenses a las máquinas
expendedoras de sodas en todo el mundo; desde Wall Street
a las ventas callejeras de tortillas en México.
El precio del maíz se ha duplicado en los últimos
12 meses llegando a US$3,66 el bushel. Y pese a una
abundante cosecha en Estados Unidos, uno de los mayores
productores de maíz en el mundo, los precios
se están acercando a la barrera de US$4 por bushel,
una marca que rara vez han visitado.
Ayer en la tarde, el contrato futuro a un mes se cotizaba
en la Bolsa de Chicago a US$4,12 el bushel. El maíz
se usa en toda clase de artículos, desde jarabes
azucarados hasta pienso para aves y tortillas. Lo que
ha impulsado los precios del maíz es una demanda
sin precedentes por el etanol, un biocombustible que,
en EE.UU., se produce en base a maíz.
Los ganadores
Esta nueva demanda tiene consecuencias cada vez mayores
para la economía agrícola de EE.UU. Muchos
agricultores están cambiando sus cultivos al
maíz o ampliando los existentes para aprovechar
el alza en los precios. Esto, a su vez, los lleva a
adquirir nueva maquinaria de fabricantes como Deere
& Co. y Case IH. Además, están gastando
más en semillas producidas por gigantes como
Monsanto Co. y DuPont Co. y fertilizantes de Mosaic
Co.
Los perjudicados
La otra cara de la moneda afecta a las grandes compañías
de alimentación como Tyson Inc. o H.J. Heinz
Co. que ven el encarecimiento de uno de sus insumos
clave.
Por su lado, los fabricantes de bebidas como Coca-Cola
Co. y PepsiCo Inc. han aumentado los precios de sus
sodas para compensar el alza en el precio del jarabe
de maíz con alto contenido en fructosa, ingrediente
que se utiliza en la fabricación de las bebidas.
Mientras tanto, los fabricantes de etanol, como Archer
Daniel Midland Co., se están viendo perjudicados
por una combinación del alza de los precios del
maíz y la caída en los precios del petróleo,
lo que hace que el etanol resulte menos atractivo como
combustible.
Debido a los mayores precios del maíz, esta
semana el banco de inversión UBS AG rebajó
sus cálculos de ganancias para las firmas de
etanol VeraSun Energy Corp. y Aventine Renewable Energy
Holdings Inc. Además, Citigroup elevó
de medio a alto el perfil de riesgo de Archer-Daniels.
Sin embargo, los productores de etanol siguen siendo
rentables. Dan Basse, presidente de la firma de investigación
agrícola AgResource Co., calcula que el bushel
de maíz tendría que llegar a US$4,80 y
los precios del etanol tendrían que bajar a US$1,60
el galón (actualmente están en US$1,93)
para dejar de ser rentables.
En tanto, muchos consumidores comunes y corrientes
también están sintiendo los efectos de
este ciclo. En México, los precios de la tortilla
—que se hace en base a maíz— se han
disparado a tal punto que el gobierno decidió
aumentar la cuota de maíz importado desde EE.UU.
El alza del precio del maíz también ha
sido un dolor de cabeza para los ganaderos estadounidenses,
que consumen casi 60% de todo el maíz producido
en ese país.
Los costos de producción para los procesadores
de cerdo aumentaron un 25% el año pasado, según
los cálculos de Ronald Plain, economista agrícola
de la Universidad de Missouri-Columbia. Hace unas semanas,
el presidente ejecutivo de Tyson Foods, Richard Bond,
advirtió que el alza del maíz podría
llevar a un aumento del precio de la carne en los supermercados.
Mirando hacia Argentina
La semana pasada, Tyson abrió un centro de alimentación
de ganado en Argentina. Los analistas dicen que esta
medida podría indicar el comienzo de una tendencia
en que el aumento de los precios del maíz lleve
a que los ganaderos se instalen en otros países.
“El etanol va a impulsar inversiones incrementales
relacionadas con la industria de la carne en otros lugares”,
señala David Nelson, un analista agrícola
de Credit-Suisse.
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