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Colombia
marca un comportamiento económico admirable,
ya que durante más de treinta años ha
sido constante el crecimiento en este sentido, a pesar
de las crisis regionales que han existido o de los golpes
de Estado o conflictos que han presentado algunos de
los países vecinos, con sus serias repercusiones.
Según las estadísticas que fueron dadas
al diario El Tiempo el pasado 3 de enero del año
en curso, la inversión extranjera en Colombia
en el año 2006 fue de 6000 millones de dólares,
y en el 2005 alcanzó los 10,000 millones de dólares.
Para un país en donde los medios de información
solo dan a conocer de una manera exagerada la situación
de orden publico, a tal punto que algunos creen erróneamente
que es imposible la vida en este país sudamericano,
es sorprendente que entre enero y septiembre del año
anterior empresarios extranjeros invirtieron en Colombia
“US$4,349 millones (unos 15.9 millones de dólares
diarios en promedio)”, sin dejar de tener en cuenta
que para este mismo período durante el año
2005 fue una cifra mayor.
En resumen, la inversión extranjera “creció
24.8% en los primeros 9 meses del 2006”, y eso
se debe a la estabilidad y credibilidad política,
la seguridad jurídica y la seriedad del colombiano
cuando de negocios se trata. Colombia siempre ha tenido
seriedad en el manejo económico del país,
y no se puede desconocer que es la democracia más
antigua de la región, que si no tuviera las dificultades
que posee en la actualidad, sería una de las
potencias regionales.
Estas cifras indican que independientemente de la seriedad
y credibilidad del Gobierno del presidente Uribe, los
colombianos han tomado conciencia por tradición
de la importancia que significa el mantener la estabilidad
económica, jurídica y política,
lo que siempre le ha permitido disfrutar de cierta ventaja
comparativa a la hora de que los grandes empresarios
extranjeros decidan en qué país latinoamericano
invertir, o en el momento en que las instituciones financieras
internacionales resuelvan colocar sus fondos.
A Colombia, como a todos los países, se le debe
de conocer por sus bondades y riquezas y no por las
dificultades que posee, que, por cierto, Colombia es
el país que más injustamente ha sido tratado,
pues tanto el país como los colombianos han puesto
vidas y derramado sangre en una lucha que pertenece
al mundo, solo en busca de la paz. A los colombianos
nos gusta que nos miren como lo que verdaderamente somos,
un país rico en sus recursos, alegre por la riqueza
cultural que posee, con profesionalismo en su potencial
humano, con un gran dinamismo y crecimiento económico,
y sobre todo un país con grandes y serias instituciones
jurídicas, políticas y con mucha tradición
y cultura.
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