Santo Domingo

Viernes 19 de enero del 2007

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OPINIÓN
Las anécdotas en la práctica diplomática
MANUEL MORALES LAMA

El arte de incluir anécdotas en las exposiciones orales y escritas con el debido acierto, sobre todo, en los casos en que el contenido de éstas reviste cierta rigurosidad, resulta a veces tan difícil, como lograr el preciso enfoque del tema que capte adecuadamente la deseada atención de un auditorio. En el ámbito de las relaciones internacionales, por siglos han existido autores dedicados a recopilar anécdotas, algunas vinculadas a personajes históricos de relevancia, pero casi todas con un marcado e interesante contenido, que suele servir de válido recurso a los expositores, para incluir matices en sus textos de una determinada significación.

Por muchos años en este medio, una de las anécdotas de cierto carácter más citadas en diferentes circunstancias, se refiere a una particular negativa de un diplomático a cumplir gestiones reñidas con la ética. Se trata de un caso que tiene como marco la época de las monarquías absolutas, y el protagonista suele ser identificado únicamente como “Monsieur de Faber”, quien al recibir instrucciones en tal sentido del “Todopoderoso Mazarino”, respondió: “Monseñor, con facilidad hallará usted personas dispuestas a llevar mensajes falsos, pero también necesita de personas honestas que digan la verdad. Consérveme para esto último”.

Muchos textos de la literatura diplomática en tiempos de la diplomacia secreta (hoy proscrita), se refieren al denominado “engaño astuto”. Incluso hay textos de esa época que defienden la llamada “mentira patriótica”. No es infrecuente que en los mismos se cite el párrafo de El Príncipe de Niccolo Machiavelli (1469-1429), referente a las promesas diplomáticas, que dice: “No deben cumplirse tales promesas cuando su observancia sea contraria a los intereses del Príncipe, y cuando las causas que indujeron a empeñar su palabra han dejado de existir”. El autor, comprendiendo al parecer la naturaleza vulnerable de sus palabras, prosigue explicando: “Si todos los hombres fueran buenos, entonces este concepto sería malo. Pero, por naturaleza los hombres son malos y no observan sus palabras hacia nosotros, del mismo modo, nosotros no debemos cumplir nuestras promesas hacia ellos. A ningún Príncipe le han faltado razones para justificar su falta de buena fe”.

No obstante, en el marco de la vigente diplomacia abierta o pública, William McCamber sostiene: “La única manera en que un agente diplomático conserva su utilidad es desempeñando su trabajo en forma tal que siga mereciendo la confianza de su patria y del país donde ejerce sus funciones. El verdadero diplomático a la vez que desecha este proceder por razones prácticas y morales, deberá estar en guardia contra él. El peligroso juego de la falsedad es tan dañino como el de la inocencia. Por eso las violaciones inadvertidas o involuntarias están tan sujetas a esta regla como las de índole intencional. Nada debe proteger más celosamente el diplomático de verdad, que su reputación de persona honesta”.

De otro lado, el eficaz manejo del cauteloso lenguaje diplomático ha sido objeto, a través del tiempo, de un número significativo de frases célebres que merecen recordarse. Entre éstas la de A. Mousset cuando afirma: “Las personas de la carrera diplomática no son mundanas solamente por sus rangos y sus relaciones. Lo son sobre todo por el arte de saber disentir lo que conviene silenciar”. No obstante, el más conocido texto del autor, en igual sentido, resulta ser el que dice: “Si un diplomático dice sí, quiere decir quizás. Si dice quizás, es que no. Y si dice no, es que no es un diplomático.”

Finalmente cabe señalar, en cuanto a las anécdotas que pueden escucharse en actividades de índole protocolar, que éstas, obviamente, no suelen tener la calidad ni la utilidad de las referidas precedentemente, por ser casi siempre de contenido banal. Por cuanto, resulta difícil encontrarles otro propósito a no ser causar hilaridad o tal vez la simpatía del interlocutor.

El autor es Premio Nacional de Didáctica, Diplomático de Carrera y Actual Embajador en Brasil.

 
 
 
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