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SANTO DOMINGO.- El
cardenal Nicolás de Jesús López
Rodríguez podría dejar hoy la unidad de
cuidados intensivos y pasar a ocupar la habitación
212, donde le aguardan sus familiares, dada la buena
evolución que mantenía su salud en la
tarde de ayer.
El Arzobispo de Santo Domingo
caminó dentro de la sala y permaneció
por buen rato sentado en un sillón. López
Rodríguez se recupera de una cirugía de
corazón abierto a que fue sometido el miércoles
en la mañana para colocarle tres by pass y corregir
la obstrucción que presentaba en tres de sus
arterias.
Su primera noche en Cuidados
Intensivos fue muy estable; durmió bien luego
de que a las 9:00 de la noche se le retirara el ventilador
mecánico, habló e inició las terapias
respiratorias y físicas indicadas luego de ese
tipo de cirugía.
Los detalles fueron ofrecidos
por los doctores Freddy Madera y Pedro Ureña,
quienes encabezan el equipo de médicos que lo
atienden en el Centro de Diagnóstico y Medicina
Avanzada (Cedimat) de la Plaza de la Salud. Los especialistas
revelaron que el paciente ha tenido una muy buena evolución
y a tempranas horas de la mañana de ayer empezó
a recibir alimentación y a dar sus primeros pasos
post operatorios.
Precisaron que al Cardenal
se le retiró el ventilador mecánico desde
las 9:00 de la noche del miércoles, por lo que
empezó a respirar de manera espontánea,
y continúa en proceso de recuperación
de la cirugía de revascularización coronaria
a que fue sometido.
“Su evolución
ha sido muy satisfactoria, su estado de ánimo
es excelente y se encuentra en un período de
observación que es lo normal y esperado para
este tipo de procedimiento”, dijo Ureña.
En tanto, Madera aseguró que desde el punto de
vista quirúrgico el proceso ha sido satisfactorio
y las primeras horas luego de la intervención
fueron sin ningún tipo de eventualidad. Los médicos
informaron que el cardenal López Rodríguez
no se ha quejado de dolor, y que la dieta inicial fue
en base a jugos, sopas y cereales.
Los especialistas señalaron
que en ese tipo de cirugía de gran envergadura
nunca se deben descartar las posibilidades de eventualidades,
y que aunque su evolución ha sido favorable,
es necesario mantenerlo bajo observación en intensivos
las primeras 24 a 48 horas.
Dijeron que aún no
es posible determinar la fecha exacta en que el purpurado
abandonará el centro asistencial, y que lo normal
en este tipo de cirugía es una permanencia hospitalizado
de más de siete días.
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