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Viernes 19 de enero del 2007

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LA VIDA

Sopas para calentar el cuerpo y el paladar en días de frío

LI MISOL
 
Sopa

SANTO DOMINGO.- La brisita de diciembre se ha desplazado a enero, por eso, justo antes de colarse bajo las cobijas para disfrutar al máximo de este trocito de invierno, resulta ideal seducir el paladar con la más deliciosa creación culinaria destinada a confortar el cuerpo y el alma: la sopa.

Desde la niñez las abuelitas salían de la cocina con una de pollo cuando estábamos enfermos y no hay buen restaurante en todo el mundo que carezca de ellas en su menú. Desde siempre las sopas y otras cocciones como caldos y cremas han seducido las papilas gustativas gracias a la increíble capacidad para transformarse.

El caldo es la forma más simple de la sopa, es, como lo explica Franz Kargl, director de A y B Másters, “ un líquido claro que se hace a base de un fondo clarificado, el fondo se prepara con huesos y una guarnición aromática que se pone a hervir durante varias horas, puede ser por ejemplo de ternera o de res”, explica. Otros caldos, como el de pescado se crea a base de las espinas y cabezas con tan sólo 25 minutos de cocción.

El buen caldo depende de su pureza, por eso es importante una vez que esté frío liberarlo de los restos que se desprenden de la cocción. Se pueden consumir tal cual ,caliente o frío. Cuando está frío es especial porque “se transforma en gelatina”, dice Kargl debido al colágeno presente en los huesos. Esta no se aprecia en el caldo caliente, sólo cuando se sirve frío.

Uno de los más famosos es el caldo de res, conocido por la palabra francesa que le da nombre: consomé. Kargl recomienda que se sirva caliente o frío acompañado de una guarnición que le dé mayor relieve. “Pueden ser unas crepes con hierbas aromáticas que se cortan en juliana y se colocan a último momento dentro del consomé”, sugiere.

Variedad
El caldo una vez listo se convierte en la mejor base para una sopa, porque con este la sopa se torna mucho más poderosa y adquiere el sabor y la consistencia que con simple agua son imposibles de lograr.
La sopa es un plato antiquísimo, quizás uno de los primeros que el ser humano preparó, pero aunque su historia es interesante, lo son mucho más las infinitas variedades que se preparan en cada lugar con los ingredientes que cada quien tiene a mano, no importa que esta sea fría o caliente, clara o espesa.

Después de la típica sopa de pollo y la de res, viene una delicia francesa conocida como Bullabaise, preparada con pescado. Otra sopa universal e interesante es la Vichissoise, preparada a base de puerro y papa y que se degusta fría o caliente, es muy conocida además la Minnestrone y el Gaspacho, la refrescante sopa fría con base de tomates frescos.

Oriente también es famoso por estas preparaciones, no hay restaurante chino que no presente al comensal varias opciones de sopas con sus típicos fideos. Igual destacan las tailandesas y japonesas, hechas “con una base de pescado, una base picante, pero que también contienen miel o azúcar para lograr un sabor agridulce”, explica Oskar Valle, chef de A y B Másters.

Aparte de estas delicias, “hay muchas sopas típicas del continente, como el sancocho dominicano, que es una variedad de sopa y que se llama ajiaco en Cuba”, expresa Franz Kargl, quien además refiere que en cada zona, la sopa tendrá los ingredientes del lugar.

En América del Sur existe también una variedad de sancocho que igual se llama ajiaco y que se prepara con carnes y un tubérculo típico de la región llamado yuco. “A veces se le agrega nata para darle una consistencia más untuosa”, declara el chef Valle. La sopa es un producto universal, que ha ido adquiriendo toques de cada lugar del mundo donde se prepara y que resulta sabrosa a todos por igual, no importa si se trata de la sopa picante con torillas de maíz de México o la de pescado y mariscos que se sirve en Chile. En todas partes se disfruta igual.

Como guarnición, el mejor amigo de una buena sopa o caldo es un buen trozo de pan no importa la variedad de que se trate. Puede ser “tostado o no, con hierbas o sin hierbas”, dice Kargl. Esto llega a América como herencia de las civilizaciones mediterráneas. Otras opciones son las tortillas de maíz y el arroz.

Otro acompañante es el queso, “que puede ser rallado directo en la sopa, sin gratinar o gratinado, con el gratinado es preciso utilizar el truco de la rebanada de pan flotante dentro de la sopa o el caldo para que el queso no se hunda”, recomienda Kargl.

 
 
 
 
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